Parece rápido decir una cifra, una palabra como diez, en un mundo desvirtualizado, donde todo es para ya, o incluso para ayer, donde nadie tiene más interés que leer un titular, donde no somos capaces de ver un vídeo de más de dos minutos y, sin embargo, aquí está Zona de Básquet, diez años después, de cumpleaños. Y esperemos que por unos cuantos más. Tengo grabado el inicio, cuando llegó Chris (larga vida a Lecer Audiovisuales) al equipo que componíamos Ignacio y yo: decidimos dar ese salto dejar de ser ZonaOCB, para ampliar nuestras miras. Era una apuesta llena de ilusión, con unos principios claros que hemos mantenido siempre y desde un prisma de educación, respeto y sobriedad, siempre alejando el corta-pega de los contenidos, prefiriendo calidad a cantidad.
Me acuerdo como si fuera hoy, porque yo estaba en Koh Samui de Luna de Miel y fue un motivo más de celebración de algo tan bonito. Evoco aquellos momentos de plenitud de tiempo libre, en los que yo no tenía a mis queridas hijas y escribía como un novelista en apogeo, con artículos los seis o siete días de la semana, donde hablaba de jugadores que llegaban, hasta de baloncesto universitario canadiense, de la NBDL (ahora G-League) y me acuerdo de Michael Kyser calificado como decepción porque esperaba más de él (luego llegó a la ACB), así como de las sorpresas, gente como Jordan Loyd o NBA en su momento como McKinnie o Nwaba. También recuerdo descubrir talentos diferentes, como Ben Mbala o Sami Al Uriachi, escribir columnas para reflejar pensamientos en voz alta cuando fuera necesario y, sobre todo, lo más positivo, establecer lazos con gente con las que compartías un mismo ítem: nuestro amor al baloncesto. Unos inicios de crónicas, repasos mensuales, de intentar abarcar todo, con colaboraciones de lujo como aquel texto del profesor Vaquera (gracias Luis) sobre preparación física, o como un admirado Richi Guillén nos dejaba ser el medio donde anunciaba su retirada. Por supuesto, aquella primera vez en la que se nos citaba en medios digitales, en la web de la ACB e incluso en Marca, aunque en este caso ponía mal nuestro nombre, entre risas de WhatsApp por la ilusión.
Siento orgullo cuando buceo por los diferentes apartados de la web, porque al final siempre hemos querido que fuera algo altruista, hasta el punto de que pagamos nuestro dominio de nuestro bolsillo, y que fuera el lugar en el que encontrar lo que nos gustaría leer. Veo el apartado de scouting y me doy cuenta de que es el primer año que no hago séniors NCAA comunitarios. Lo sé, y tengo los apuntes y todo, pero lo bueno de esta web es que escribes cuando te apetece y puedes, sin obligación y por pasión. Puedes encontrar múltiples guías sobre competiciones, que llevaban horas y horas para que pasara tan rápido como el día de una boda, y construir secciones como aquella locura del NCAA Underground, el Diario de un emigrado (para dar voz a aquellos que están fuera), aquel Radar ZdB, los artículos con toque vintage hablando del pasado, el trabajo de vídeos (cuando nos dejaban los que tenían los derechos de explotación) o las lecciones de Psicología deportiva de Javi.
Porque, si algo debemos destacar, es que por cada puerta cerrada, por cada entrevista remitida no contestada, por cada “ahora no”, ha habido mucha más gente dando las gracias, ayudando de forma desinteresada y gente profesional como poca. Aún me acuerdo cuando decidimos hacer un “quiénes somos” para explicar un poco la idea, porque España es muy España a veces con el recelo, desde todos los estamentos, del que tiene más poder al que menos. Ahora, son un motor para seguir todos esos chavales jóvenes a los que Luisle etiqueta en Instagram y te dan las gracias, porque ellos son los que mantienen con su trabajo diario, ese que no se ve, la llama viva de crecer y nutrir nuestras ligas de baloncesto.
No quiero terminar estas líneas sin dar las gracias a mis compañeros: Ignacio es ese bastión firme que siempre permanece y saca tiempo para editar lo que sea donde pueda; su racionalidad, su entereza y su visión objetiva de las cosas, además de su tenacidad, hacen grande esta web. Qué puedo decir de Rosa, para mí es un ejemplo de cómo ser, su vitalidad no va ligada a la edad que marca el DNI, nunca falla, siempre está ahí y cuando ves el ascenso del filial del Estu o de Alain Prada, lo sientes como algo tuyo, tras tantos años oyéndolos a través de la pluma de Rosa. A Luis y Chris los esperamos con los brazos abiertos como los hijos pródigos el día que se animen a volver, tras tanto tiempo codo a codo. No puedo cerrar estas líneas sin hablar de Luisle, su llegada desde SportHuesca ha sido un impulso para que esta web no se apague, siempre positivo, siempre aportando, siempre con ideas, siempre mirando adelante, que nunca nos falte, pero a todos los niveles. Además, he conocido gente maravillosa, conversaciones largas y eternas (guiño a Héctor y Jenaro), pero sobre todo, no puedo dejar sin mencionar a Roi y Gerard, que son dos personas muy cercanas a mi persona que llegaron a través de Zona de Básquet.
Hoy cumplimos diez años, vemos maravillados como más compañeros hablan con la misma pasión y mucha calidad de la Primera FEB o de los jóvenes, y no sabemos qué nos deparará el futuro. Está claro que nos faltan tiempo y ganas para dar un salto a contenidos multimedia; la caída del posicionamiento, el auge de la búsqueda sin clic… todo puede influir, pero sí que puedo tener un deseo: ojalá esté escribiendo algo parecido dentro de diez años para celebrar los veinte años, y lo haga rodeado de toda esta buena gente y de las webs amigas que nos acompañan en esta trayectoria.