La marcha hacia la NCAA de los jóvenes que destacan continúa en forma de última (o penúltima llamada) antes desde que Estados Unidos regule sus leyes de reclutamiento. Pero la realidad es la que hay y los cuatro cupos obligatorios en la ACB son, en determinados casos, un martirio de norma, fruto de una combinación de factores, entre los que se podría destacar desde las pocas oportunidades históricas a los jóvenes, a la multiglobalización de las canteras o la exigencia que supone jugar en la ACB, que a veces se olvida.

Esto ha provocado que los jugadores de Primera FEB reciban su oportunidad en ACB, pero luego dependerá de ellos, del rol que les den, la confianza que reciban, el rendimiento que ofrezcan… Ejemplos hay como Francis Alonso puede ser un modelo en el lado positivo, mientras un jugador muy válido como Edu Durán está en los que no logran tener oportunidades.

Varios jugadores han dado el salto, en Leyma Coruña han asegurado de forma oficial buena parte de sus cupos con las renovaciones de Jacobo Díaz, Dino Radoncic, Guillem Jou, Dídac Cuevas; todos ellos ya conocen la ACB. Un equipo donde también seguirán el base brasileño Caio Pacheco, que se va a las Ventanas con su selección tras su brillante final de temporada, en su regreso a la ACB como un jugador ya hecho y diferente al de la primera etapa, y donde debutará Paul Jorgensen, en una prueba de fuego si el nivel físico le dará para todo su torrente ofensivo. En un equipo donde vuelven a su disciplina el base anotador Verge y los centímetros de Silins, que empezando desde el inicio seguro que aportarán.

En Monbus Obradoiro van de tacada para anunciar todas las renovaciones, con la de Sergi Quintela y Felipe dos Anjos, pareciendo fijas desde su inicio, el equipo gallego apostó por su bloque duro y Alex Galán vuelve a la ACB para ser cupo, siguiendo también jugadores como el shooter Barrueta o la clase de Lundqvist, que retornan a ACB tras haberlo hecho en Coruña. Dos debutantes extranjeros en ACB serán el anotador americano Alex Barcello y el portugués Digo Brito, que ha conseguido llegar a la ACB con su trabajo diario. A ellos se ha unido como fichaje el alero veterano Leo Meindl.

Pero no están solos y varios cupos han logrado dar ese salto desde Primera FEB por primera vez, muchos de ellos por su proyección y su trabajo diario:

Isaac Vázquez (Girona). Ya hablamos de él cuando comentamos los U22; el base gallego ha dejado destellos, por dinamismo y verticalidad, de poder jugar a gran nivel. Ahora está el reto más complejo: crecer físicamente y en el tiro exterior, pero seguro que Moncho López ha dado buenas referencias al que fuera su ayudante en el extinto Gijón Baloncesto, como es Moncho Fernández, actual entrenador en Girona.

Josep Peris (Río Breogán). Atrevido fichaje de un Breo, al que no le tiembla la mano para dar oportunidades. A lo mejor la declaración lanzada por Tito Díaz, hablando de él como “el mejor escolta de Primera FEB sin duda”, es algo grandilocuente. Lo que no hay duda es que Peris es un jugador de dotes ofensivas, como generador y tirador, con el release para ello, pero que aunque puede alternar las dos posiciones de backcourt, parece que llegará para cubrir el puesto de Kurucs, un jugador más hecho, que deja un vacío por sus buenas piernas atrás y su tiro exterior.

Dan Duscak (Surne Bilbao). Una de los fichajes sorpresas, al menos por nuestra parte; el base esloveno, que es cupo tras formarse en el Real Madrid de joven, era un soldado de Javi Rodríguez, un base cumplidor, trabajador, mucho corazón, de alta IQ, con capacidad de adaptación a diferentes roles y siempre con una sonrisa, que buscará robar minutos a Somogyi y Frey.

Manex Ansorregi (Surne Bilbao). Con la despedida de Lazarevic, Bilbao cubre el hueco con un cupo vasco, un jugador que ha crecido a pasos agigantados en Iraurgi y Gipuzkoa y que, con su intensidad y estilo todoterreno, buscará tener su espacio entre las dos competiciones y los minutos para ir creciendo en su juego.

Raúl Lobaco (San Pablo Burgos). Parecía que el OCB había conseguido retener a su jugador franquicia ante posibles intereses de rivales directos, pero la llamada ACB llegó, y el jugador se va a un remozado proyecto donde intentará conseguir minutos. Hablamos de un jugador de perímetro, con buen físico, capaz de pegarse a cualquier rival atrás, correr bien la transición y acribillar desde el catch and shoot. Si tiene confianza en que su salto no se note, Lobaco puede tener sin duda su rol en ACB.

No debemos olvidarnos de jugadores que cuentan con pasado ACB y vuelven a recibir esa oportunidad:

Jonathan Kasibabu (Leche Río Breogán). Vuelve a Lugo un jugador con corazón y físico, que se ha especializado en trabajo de defensa y rebote y es un jugador de esos honrados, que conoce su rol y que dará el 100% en la pista los minutos que tenga, como hace siempre, dando igual en la categoría que esté, porque en él es innegociable.

Edgar Vicedo (Leche Río Breogán). El combo forward saltó un paso atrás recalando en Menorca, donde pudo tener tiempo de juego, olvidarse de las lesiones e ir poco a poco. Aunque se perdió algún partido, tiró del carro con su experiencia, se movió en el cuatro creando peligro cuando encaraba o desde fuera, y demostró que su calidad sigue intacta, a lo que une esa versatilidad que los lucenses, con Casimiro al frente, seguro sacarán provecho.

Sergi García (Casademont Zaragoza). Muchos años en ACB, pero la pasada temporada se quedó sin opciones y dio un paso atrás, pero recalando nada menos que en el Movistar Estudiantes, donde fue un jugador clave, un base de buen físico, capaz de romper las defensas, con buena lectura y con la experiencia suficiente para adaptarse a diferentes roles y rendir en el backcourt junto a los otros jugones de los maños.