Tras unas temporadas en las que los rookies NCAA no pisaban la tierra de Primera FEB, la evolución del mercado y su abundancia, repoblando muchas ligas, han hecho que el verano pasado viésemos varios de estos jugadores y que hayamos visto en la temporada 25/26 como se confirmaba la tendencia del curso anterior. Huérfanos tal vez de un referente en este grupo de jugadores que describimos a continuación, sí vemos mucha clase media y, además, con posibilidades de crecimiento.

Colby Rogers (2001, Caja Rural Zamora: 23 mi, 11 pt, 1.9 re). Buena temporada la de un jugador que está claro que será Pro lo que él quiera. Un jugador que vive mucho del catch and shoot, peligroso desde el triple, capaz de defender atrás y de buscar el aro; deberá ir a más para generarse sus propios tiros y en su selección de lanzamiento. Su puntería le abrirá con facilidad las puertas de otras ligas.

Francis Nwaokorie (2002, Alimerka Oviedo: 25 mi, 7.5 pt, 3.9 re). Pagando al inicio el peaje de ser un rookie, su energía, versatilidad y trabajo defensivo lo han hecho imprescindible, siendo el cuatro titular. Muy móvil y con buenos muelles, capaz de rebotear, encarar el aro o abrir con su tiro, cada partido ha ido ganando en consistencia en su juego y en el lanzamiento. Irá a más, ayudado por ese pasaporte cotonú.

Tyler McGhie (2001, Inveready Gipuzkoa: 21 mi, 9 pt, 2.2 re). La lesión de Mads Bonde provocó su fichaje; sin un gran físico, venía con fama de shooter y qué forma de demostrarlo. Capaz de recibir y levantarse desde cualquier sitio, es un triplista nato que también puede penetrar hacia el aro. Su mejora en la generación y atrás serán las que marquen su nivel futuro.

Alonso Faure (2002, Alimerka Oviedo: 17 mi, 7.8 pt, 5.5 re). Aunque llegó el curso pasado una vez graduado, su primera temporada full time ha sido esta, motivo por lo que entra en este artículo. Ha jugado de cinco, muy complementario con Cosialls, su progresión ha sido notable, ha sido el cinco del OCB que ponía centímetros ante torres rivales, serio en el rebote, buen roller, trabajo efectivo cerca del aro y, como todo el equipo, progresando durante el curso.

Javonte Brown (2001, Grupo Ureta Tizona: 17 mi, 6.4 pt, 4.4 re). Deberíamos diferenciar dos partes en la temporada del siete pies canadiense, al que la dinámica grupal no ayudó para disponer el tiempo necesario para aterrizar en el profesionalismo. Blando y tendente al fallo al inicio, en la segunda fase del curso se estabilizó y dejó varios buenos partidos, intimidando cerca del aro y finalizando de forma contundente, marcando el camino a seguir en años venideros. ¿Posible joya a pulir o explosión ya realizada?

Jesús Carralero (2000, Palmer: 19 mi, 6.4 t, 3.3 re). Caso similar a Faure, pues tras recalar la primavera pasada en GBC, llegó con fuerza este verano y en Palma tuvo esa oportunidad que ha aprovechado. Cuatro con fuerza, versátil, reboteador, peleón, capaz de encarar o asistir, la falta de tiro le condiciona. Debe ir a más como especialista, y puede hacerlo.

Isaiah Rivera (2001, Grupo Caesa Cartagena: 19 mi, 8.5 pt, 2.4 re). El dominicano es otro que ha sufrido vaivenes lógicos del peaje del profesionalismo, empezando con protagonismo, para luego menguar, aparecer en algún partido y volver a entrar y salir, pero con tendencia a tener minutos y ser uno de los francotiradores del equipo. Tal vez no sea un jugador con mucha generación, pero tiene físico y con balón puede anotar. ¿Estaremos ante un segundo año de crecimiento?

Nico Galette (2002, Hestia Menorca: 15 mi, 5.4 pt, 3 re). El haitiano es un jugador sin muchos centímetros, pero con mucha versatilidad, que se ha movido entre el cuatro y, en algún momento puntual, el tres. Aporta energía al juego, se ha ido soltando al triple, duro al rebote… es un jugador que ha dado muestras de poder ir a más y que ojalá continuase en esta categoría para comprobar su límite y verlo en el tres full time.

Diogo Seixas (2004, Cloud.Gal Ourense: 13 mi, 3.8 pt, 1.8 re). Puso fondo de armario y fue poco a poco más, notando el cambio de categoría; jugador con talento, necesita ese paso en el plano físico y en su tiro para que su versatilidad haga mucho daño.

Boubacar Coulibaly (1999, HLA Alicante: 10 mi, 2.7 pt, 3.9 re). Tal vez no ha sido la temporada que se esperaba de él, a priori, y es que la Larsen-dependencia del equipo ha sido muy manifiesta y el interior, muy verde aún, solo ha ofrecido destellos en partidos concretos (ojo a su cifra de rebote por minuto), y siempre cerca del aro con juego por encima de él. La”escasez” que siempre hay de cincos puede ayudarle en el futuro próximo.

Hubo otros rookies que no jugaron toda la campaña:

Lance Terry solo duró ocho partidos en Gipuzkoa, se esperaba que fuera la referencia anotadora pero no lo logró y acabó en G-League la temporada. Dylan Addae-Wusu hizo la pretemporada en Unicaja, jugó un partido con Grupo Alega Cantabria y, ante un mejor contrato, se fue al Sopot polaco donde jugó competición europea. Javier Ezquerra, el base puertorriqueño, jugó seis partidos, pero apenas tuvo relevancia. Nick McMullen acabó la temporada también en la Ciudad Autónoma tras destacar en la ProA alemana; a pesar de sus promedios de 5 pt y 6 re, con sus muelles no logró imponerse en la pintura. A Grupo Caesa Cartagena llegó en verano Sebastian Thomas, el base debería haber sido el jugador franquicia con su buen caché universitario, pero a los pocos partidos salió del equipo tras un rendimiento mediocre.