Volvemos a un clásico de estas fechas post-Halloween, en esta ocasión la filial de la NBA se hace fuerte en nombres y potencial, al igual que sucede con el nivel de las Ligas FEB, que aumenta sobre todo en por el lado de los transatlánticos. Los jugadores llegan a los campos de entrenamientos a través de varios modos: algunos retornan, otros llegan vía draft, otros a través de los tryouts de prueba, o enviados directamente desde la NBA. En estas dos semanas algunos se quedan en el camino y nosotros vamos a hablar, como otros años, de quince jugadores descartados en estos training camp, que ni son los mejores ni lo más destacados en una lista de nombres, pero sí pueden ser jugadores de valía. Así, repetimos la idea de otras temporadas: perfiles que por su juego pueden ser interesantes para algún DIDE de ligas FEB, desde viejos conocidos, con pasaporte europeo o cotonú algunos, otros rookies, así como jugadores de perfil alto, medio y bajo. No os lo perdáis:
Tommy Bruner (2001). Uno de los máximos anotadores de la última edición de NCAA con Denver (24 pt, 4.2 as), que ya destacó como anotador en USC Upstate y Jacksonville; además, lo hizo con buenos porcentajes. Bruner es un combo generador, con una capacidad de desborde muy alta y buen manejo de balón, que saca muchas faltas. Uno de esos jugadores que en cualquier momento se levanta y anota con sus bombas. Entiende bien el juego de P&R pudiendo continuar el pase. Está claro que su físico y su actividad defensiva le pasan factura para grandes ligas, pero ese punch que tiene puede hacer mucho daño en Ligas FEB o similares.
Tyrell Roberts (1999). Formado entre DII, Washington State y San Francisco, vivió un año de rookie dulce en Bélgica (10.2 pt, 2 as). Se trata de un combo pequeño, cómodo en el dos, que le gusta tener el balón y con un centro de gravedad muy bajo, lo que le hace complicado de detener. Es un jugador de mucho desborde, capaz de llegar al aro o anotar de tres. Con capacidad de subir el balón, no es un uno al uso en manejo de situaciones o toma de decisiones, pero este perfil ha cuajado ya aquí en un backcourt físico.
Jalen Cone (2000). Empezó su carrera universitaria en Virginia Tech, destacó como base anotador en Northern Arizona y su último año universitario fue en California, donde fue titular indiscutible con más de 35 minutos por partido y medias de 13.4 pt y 2.3 as. Un base pequeño pero rápido en su juego, buen lanzador de triples tanto con balón o sin balón, domina el P&R y es capaz de llegar al aro, controla muy bien las puertas atrás y a juego abierto está muy cómodo. Su físico puede ser su debe y tampoco es un uno clásico a la hora de toma de decisiones.
Vonterius Woolbright (2000). Jugador del año de la SoCon con Western Carolina (21 pt, 12.1 re, 5.6 as) donde fue progresando desde que llegó desde Junior College. Un exterior muy completo, alto, polivalente, de brazos largos, que aprovecha su planta y buen físico para penetrar y dividir, con buena visión de juego, capacidad para anotar y se coloca muy bien al rebote. Muy cómodo en el 1×1, capaz de postear a rivales inferiores físicamente y letal a campo abierto. Su lacra es su tiro exterior, solo 10 triples anotados en su último curso, y la discordancia con su papel atrás a pesar de su buen físico y energía con solo 0.6 robos por curso. Un perfil diferente, que tal vez sea de acople complejo, pero con unas condiciones especiales para sobresalir.
Sean McNeil (1998). Salió de la NCAA con cierto pedigrí tras jugar en Virginia y Ohio State y llegó a Lituania donde destacó como killer en un equipo de la zona baja. Un jugador que tenía muy en rojo en mi agenda, para buscar perfiles “a lo Davison”. Un anotador puro con altos porcentajes de tiro, muy cómodo sin balón saliendo de bloqueos, pero también con capacidad para correr, con recursos amplios de fintas y buscar el aro. Su perfil unidimensional y la incógnita sobre su capacidad para dar los estándares mínimos atrás pueden ser sus principales debes de un jugador muy interesante.
Justin Moore (2000). Jugador de pedigrí universitario, fiel siempre a Villanova, una lesión de la pierna en la 22/23 cortó un poco su progresión y este último curso obtuvo medias de 9.8 pt, 3.6 re, y 2.2 as. Dos de buen físico, puede sacar ventaja en el P&R, capaz de ir al aro con fortaleza o levantarse desde el triple. Sabe jugar en el poste ante pares físicamente más flojos y tiene un juego completo como buen driver y correcto atrás. Un jugador que lo puede hacer muy bien en Europa si gana en consistencia.
Onno Steger (1998). Tras su buen año en Portugal, en verano desechó las llamadas de Europa para intentar probar en G-League sin suerte. Hablamos de un alero que en Povoa (17 pt, 4.8 re) al fin logró esa estabilidad para demostrar sus recursos. Así lo deiníamos en nuestro artículo sobre la LPB: “Alero fuerte, con capacidad de penetración y muy habilidoso, sacando muchas faltas. Muy cómodo cogiendo su rebote y haciendo coast to coast, así como moviéndose sin balón; además ha demostrado que a pies quietos mete de tres con frecuencia. Generador secundario, si va a más en su lectura del juego y sabe escoger bien las ligas, podría ser un jugador de impacto”.
Jacob Grandison (1998). El ExDuke e Illinois empezó su año rookie en Menorca en Oro, sin destacar sobremanera salvo algún partido puntual, y acabó la temporada en su país a buen nivel (14.4 pt, 3.2 re en Vilpas). El internacional finés es un buen jugador, tiene físico y buena mano, pudiendo ser un peligro desde el tiro exterior, pero también puede correr a campo abierto o buscar el aro. Un jugador interesante y con condiciones y que con pasaporte comunitario, puede ser aprovechable verlo en una segunda oportunidad.
Bobby Planutis (1997). Tras una trayectoria NCAA llegó a Europa a vivir su experiencia rookie, en Finlandia en Lathi, como suele pasar en ese equipo, luego una mínima estancia en Croacia para recalar en el Galati rumano donde mostró buen nivel (11.2 pt, 3.1 re). Combo forward que destaca por su buen tiro exterior como cuatro abierto, capaz de correr la pista o encarar a pesar de su falta de fuerza, yo creo que rinde más de cuatro que de tres alto con rol de tirador en función de especialista.
Mason Walters (2001). Jugador del año en NAIA con Jamestown en 2023, llegó a DI de la mano de Wyoming para jugar una última temporada donde rindió a buen nivel (12.2 pt, 5.4 re). Se trata de un cuatro blanco a la vieja usanza, con muy buen juego de pies y muy cómodo en el juego de espalda al aro, donde siempre produce, o sin balón. Capaz de ser también efectivo en el roll corto, Walters es un NCAA con alma europea en su juego. Capaz de rebotear en su zona de acción o asistir, no tiene mucha explosividad y ante rivales físicos puede sufrir, pero es un jugador a valorar y por el cual apostar sin duda, sobre todo si va a más en su tiro exterior.
Trey Sampson (2000). Sin una carrera NCAA muy llamativa, ha registrado buenos números en Bulgaria o el pasado curso en Suiza (21.4 pt, 7.1 re en Lugano) aunque en equipos de zona medio-baja. Se trata de un combo forward muy móvil, liviano en peso, pero de brazos largos y con talento. Su capacidad para encarar por velocidad, correr la pista o jugar por encima del aro le ayuda a sumar, además puede anotar desde el triple con cierta solidez. Sí que es verdad, que habría que verlo en un entorno más competitivo desde el punto de vista táctico o más físico, pero sus números no engañan.
Ismael Massoud (2000). El americano con pasaporte español es un rookie que pasó por Wake Forest, Kansas State y Georgetown este último año (5.6 pt, 3 re) aunque no llegó a romperla como se prometía. Es un combo forward de buena planta, que puede orientarse hacia el 4 abierto por su buena mano desde fuera. Sin embargo, es un jugador que necesita recorrido aún, minutos, mejorar su contacto bajo los aros o su concentración atrás, en un básquet FEB que no para y cada vez evoluciona más. Apuesta para desarrollar.
Khadim Sy (1997). Dos temporadas de LEB Oro a sus espaldas, pero el último año tuvo poco protagonismo en Fuenlabrada, entre que se perdió el inicio y la mala temporada del equipo no encontró su espacio (10 mi, 3.1 pt, 1.6 re). Sy es un interior físico, que se mueve entre el 4 y 5, y con capacidad de abrir la pista con su tiro, o destacar su juego físico y movilidad, aunque muchas veces lo hace sin consistencia, pero puede tener otra oportunidad sin problemas.
Tommy Rutherford (1997). Si estuviéramos en los 90 los equipos se lo rifarían. Un cinco blanco de los de antes, corte clasico, con buen tren superior. Muy buen roller (69% T2), para continuar tras sus bloqueos, saca muy provecho a su juego sin balón, trabaja bien el rebote y asegura medias regulares en la liga en la que esté. Tal vez le falte algo de fuerza ante grandes pivots, tener tiro más consistente y algo de explosividad, pero Rutherford es un seguro como demostró en Lituania su último curso (8.6 pt, 5.2 re en Neptunas).
Cheikh Mbacke Diong (1999). El senegalés de 211 cm se formó entre UNLV y UCF, debutó como rookie entre Montenegro y Hungría, y el pasado curso jugó desde Febrero en Francia NM1 (6 pt, 4.8 re en Orchies). No es un jugador de grandes números, es un cinco grande ágil, al que le gusta ser protector del aro y jugar por encima de él. Corre bien carril central, puede atacar los putbacks y se atreve en el juego de espaldas al aro, pero que le falta consistencia en su juego y sed pacientes. Con el perfil Kur Kuath tan reciente, y salvando las distancias, puede ser un refuerzo para aquellos que necesiten centímetros en la zona.