Tardaba Caja Rural Zamora en fichar tras haber renovadode forma muy inteligente a su núcleo duro del ascenso (Naspler, Powell, Round, Buckingham, Paukste) y ha hecho “boom” con sus primeros fichajes haciéndose con los servicios del combo americano Jordan Walker (1997), el siete pies croata con experiencia en Euroliga Kresimir Nikic (1999) y, finalmente, Ondrej Hanzlik.

El base americano, Jordan Walker, es un jugador ya con trayectoria diversa a pesar de su juventud. Sus buenos cursos en Morehead State en la NCAA (12.3 pt en la 19-20) solo le abrieron hueco en la segunda división de Georgia, pero su buen juego le hizo saltar al Rist Wedel de la ProB alemana (20.6 pt en la 21-22) e incluso subir con el Hanburg de la BBL. Desde ahí emigró a Bélgica, firmó por Okapi, equipo de la zona medio-baja de la BNXT, pero sus 17.8 ppp levantaron intereses. Por ello el pasado curso firmó por el FMP serbio de la ABA league (8 pt, 1.5 as) y no pudo terminar la temporada recalando en Enero en Hungría en el NKA Pécs (13.5 pt, 2.4 as). Una temporada sin sus cifras anotadoras habituales y que probablemente ha hecho que lo podamos disfrutar en la Primera FEB.

Con Walker, Zamora gana un jugador que puede ocupar el backcourt sin problemas, y que me pega mucho con un distribuidor como Naspler o la potencia de Powell. Sin duda su perfil es el de base anotador, buen manejo de balón, muy cómodo en el P&R y capaz de anotar desde varias distancias, tanto de tres en catch and shoot o con balón, en la media distancia con su tiro tras bote tras bloqueo o buscar el aro con sus buenos cambios de ritmo. Sin miedo a las bolas calientes, puede distribuir juego merced a su calidad de pase.

Este último curso ha demostrado que tal vez le falte un plus para jugar en ligas top tras destacar como anotador pleno siempre en su carrera. Saulo Hernández ha fichado de forma inteligente, porque en un baloncesto que cada vez se juega más con dos generadores, se lleva un hombre clave, alguien que tiene puntos además de poder generar, pero con cierta amplitud de plantilla para liberar a Walker de llevar el control de tempo del partido o la dirección. Si los pronósticos se cumplen, como ha hecho en otras ligas Walker estará entre los mejores anotadores de la competición.

En un mercado tan complicado para fichar en posiciones claves como son el uno y el cinco, Zamora se ha movido bien a pesar de ser un novato en estas lides. Nikic llega con un buen bagaje. El interior croata destacó muy joven en las categorías inferiores de Cibona y con las selecciones de formación, lo que hizo que muy pronto el Alba Berlin le firmase un largo contrato allí por la 17-18. Sus primeros pasos fueron en doble dinámica, jugando con el filial y minutos residuales con el primer equipo, o en el equipo “granja” de ProB alemana con medias de 10 pt – 5 re, pero sin llegar a romperla, también entorpecida esa progresión por las lesiones. Su momento de inflexión fue su cesión la 22-23 a Bayreuth en la BBL (9 mi, 3 pt, 2.1 re) pero no tuvo la continuidad que se creía. Regresó al ALBA Berlín la pasada temporada, y al menos fue uno más en la rotación tanto en la BBL (11 mi, 4.7 pt, 2.1 re) como en Euroliga (7 mi, 1.5 pt, 0.7 re).

Hablamos de un cinco grande, móvil para su tamaño, pero que en todos estos años ha tenido hasta ahora un rol residual salvo en su paso por la ProB alemana. Sí que es verdad que Nikic es un jugador al que le faltan kilos y de hombros estrechos, notándose esa falta de kilos a la hora de contacto o su juego en el poste. Sin embargo, el croata sorprende con su movilidad, tiene muy mecanizados los movimientos de bloqueo y continuación y anota perfectamente en cortes sin balón. Atrás es un jugador que puede intimidar por su altura, cerca del aro, y rebotear, aunque le falta en ocasiones algo de lectura de la situación. Por tanto, es un jugador que, a pesar de sumar minutos de Euroliga y BBL, aún en cierto modo le faltan horas de vuelo. En Zamora tendrá un lugar ideal, la presencia de Paukste, que ha dominado en Plata con su tamaño, le dará margen y tranquilidad para poder adaptarse y desarrollar su juego. Su altura además, permitirá al equipo debutante en Primera FEB mantener su identidad en los dos lados de la pista y ser productivos.

El último en incorporarse ha sido Ondrej Hanzlik. El joven checo llega ya desvinculado del Baskonia donde se ha formado durante gran parte de su carrera deportiva. Ahora, tras dos años un poco grises entre ACB y una irregular temporada en el Real Betis, llega a un lugar donde recuperar sensaciones. Saulo Hernández sabe crear un entorno para que los jóvenes tengan confianza y crezcan. Hanzlik debe mostrar seguridad, ser el tirador del equipo y mejorar en otras funciones del juego para no tener un rol unidimensional. Su condición de cupo además cubre un hueco más que los zamoranos necesitan para llegar al mínimo.