Los que vivimos el mundo del deporte sabemos de sobra que las primeras semanas de temporada son las más complicadas a nivel físico y mental. Muchas horas de entreno, gimnasio, sufrimiento y poco descanso. Si ahondamos un poco, es una etapa dónde ocurren muchas más cosas, algunas de ellas reflejadas en ciertos momentos de toda un año deportivo. Ocasiones perfectas para reforzar o destruir. En cualquier caso hay mucho aprendizaje que necesita ser aprovechado.

En psicología, consideramos al LENGUAJE CORPORAL como uno de los mejores reflejos de la actitud, las motivaciones y las necesidades de una persona. No suele engañar. Lo bueno (o lo malo, según se mire) del DEPORTE es que todavía deja menor lugar a la duda que en otras situaciones cotidianas de la vida. Saca lo peor y lo mejor de ti, separadas estas dos versiones por una línea muy delgada. Aquí es donde aparecen los DETALLES, siempre decantando la balanza, sobretodo si estos se convierten en HÁBITOS. Gestos, acciones ‘invisibles’, toma de decisiones, reacciones. Hay miles de momentos que se ven repetidos una y otra vez durante un partido o entrenamiento. Todo eso eres TÚ y dice más de ti que si metes una bandeja o fallas un triple, ya que aunque a veces se nos olvide, los jugadores somos también personas.

¿QUÉ QUIERES SER?

Los momentos de sufrimiento máximo, afrontados como un equipo (pretemporadas, semanas largas de entrenamiento, malas rachas, cansancio…) se convierten en ocasiones perfectas para reflejar que quieres TRANSMITIR, MEJORAR, TRANSFORMAR, MARCAR y un largo etcétera, tanto en ti como en un tu equipo durante toda una temporada. Ya que esto vale para jugadores, entrenadores, preparadores físicos, psicólogos y toda la gente que esté implicada en la gestión de grupos.

Como siempre, aparecen las balanzas.

  • ¿Qué quieres que tus jugadores hagan tácticamente?
  • ¿En qué quieres mejorar durante el año?
  • ¿Qué objetivos intentaremos cumplir a nivel físico?

Ejemplos importantísimos, sin duda pero igual de importante son estos otros:

  • ¿Qué quieres REFLEJAR cuándo tu equipo juegue?
  • ¿Qué buscarás TRANSMITIR cuando saltes a la pista?
  • ¿Qué estoy dispuesto a hacer diariamente para acercarme a mi OBJETIVO?

Todo esto forma parte de las SEÑAS DE IDENTIDAD y éstas se componen de HÁBITOS, que se ven forjados, sobretodo, en las situaciones más duras, porque cuando luego las cosas vayan, o no, de cara, saldrán solos. Ese poder ‘invisible’ que sale a relucir cada sábado en una pista, también se trabaja. Entrar al rebote ofensivo aunque estés reventado, correr el contraataque sabiendo que a lo mejor no te la pasan, estar siempre bien colocado para tirar… Estos son algunos de los hábitos que ayudan a que tu mente no tenga que decirle a tu cuerpo ‘oye, que te toca correr’. Restas sensación de esfuerzo y ganas en capacidad para centrarte en otras cosas. Facilitas tu trabajo.

Septiembre y Octubre son meses ‘complicados’: vuelta al trabajo, pretemporadas, primeros partidos de liga, organización de proyectos, formaciones… En definitiva, cansancio físico y, sobretodo, mental. Por mucho que injustamente encasillemos a los hábitos como amigos de la ‘mala’ rutina, son nuestros mejores aliados en estas situaciones. Sacan lo mejor de ti y eliminas esfuerzo cognitivo. Por eso, cuánto antes se apliquen, menos costará ponerse luego ‘porque toque’.

ACORDARSE DE LO QUE NOS MUEVE TAMBIÉN ES UN HÁBITO

Tener bien fijado nuestro ABC, nuestras bases, lo que nos mueve, lo que nos da motivos, facilita recordarlo cuando entren las dudas. Eso también es hábito. Si perdemos la oportunidad de absorberlo al principio de la temporada, luego será mucho más difícil. Todo esto allana y deja nuestra LÍNEA DE CRECIMIENTO marcada, asentando la conciencia de que somos partícipes de un camino muy largo, con metas, está claro, pero dónde la mayor parte del esfuerzo, del sufrimiento, de las horas y por consiguiente, del aprendizaje, vendrán ahí. Lo demás es un regalo.

¿El PROBLEMA? Que como buena sociedad resultadista, restamos importancia a lo que no se anota en papel y le damos más de la que tiene a la que luego aparece en estadísticas y crónicas. Es entendible, al final nadie te ficha por ser buena persona, pero cada uno debería tener claro que valores le representan y por dónde está dispuesto a pasar, lo cual hoy en día brilla por su ausencia. Habituarse a lo que queremos ser y por lo menos dormiremos tranquilos.


Javi1Por Javi Hernández (@Javi16hernandez)
Psicólogo y Jugador de baloncesto

 

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