Hoy en Zona de Básquet conversamos con Nacho Rodríguez (1995 / 194 cm), un joven balear formado en la cantera de CB La Salle Palma que decidió vivir la aventura americana de la NCAA para poder compaginar estudios y baloncesto, algo que ha conseguido en las filas de Salem International (NCAA-DII). Tras cuatro años allí, una buena temporada Sénior (8.4 pt, 4.0 re, 1.6 as, 0.8 ro) y con un título universitario bajo el brazo, Rodríguez vuelve para buscar su oportunidad en el baloncesto profesional.

Zona de Básquet – Cuándo empieza Nacho Rodríguez a jugar al baloncesto, a qué edad y por qué.

Nacho Rodríguez – Comencé de niño, entre los cuatro y cinco años ya estaba jugando en la escoleta de CB La Salle. Mi hermano mayor empezó antes que yo, por lo que yo ya estaba desde muy pequeño correteando por las pistas, así que mis padres decidieron apuntarme a mí también.

ZdB – ¿Practicabas algún deporte más o siempre fuiste fiel al baloncesto?

NR – Siempre fui fiel al baloncesto.

ZdB – ¿Cómo recuerdas tus años de Cadete y Júnior en La Salle, participas con la selección balear, juegas con tu equipo Campeonatos de España? ¿Tienes algún momento fetén?

NR – Mis años Cadete y Júnior en La Salle fueron increíbles. Aunque todo empezó con un año infantil casi perfecto; ganamos el campeonato de Mallorca y de Baleares, quedamos sextos de España y me seleccionaron por primera vez para la selección balear. Luego en el año Cadete quedamos cuartos en el campeonato de España de comunidades autónomas con Baleares. Finalmente, en mi etapa Júnior conseguimos dos campeonatos de Mallorca y de Baleares. El primero con la generación del 94’ y el segundo con mi generación (95’).

Si tuviese que elegir algún momento inolvidable seria la final del campeonato de Baleares de Júnior, cuando vencimos a Sant Josep en la prórroga.

ZdB – Acabas tu época de formación, y sigues un año más en la primera nacional balear. ¿Cuándo decides dar ese paso e irte al baloncesto universitario?

NR – Mi deseo de ir a la liga universitaria de Estados Unidos (NCAA) empezó cuando tuve una conversación con mi actual agente, Carlos Foz, durante mi último año Cadete, y me planteó esa posibilidad, y el objetivo era ir al terminar mi etapa Júnior. Al acabar mi último año Júnior, conseguí una oferta de una universidad de Florida (NCAA-DI), que en el último segundo no pudo ser posible. No me quedó más remedio que esperar al siguiente año para conseguir otras ofertas. Durante mi año en primera balear, es cuando a través de la agencia AGM, conseguimos varias ofertas de distintas universidades; y al final elegimos Salem.

ZdB – ¿Cómo fue el proceso para ir y conseguir una beca en Salem International (NCAA-DII)?

NR – Mi proceso de conseguir una beca deportiva en una universidad americana fue largo, ya que empecé a prepararme con dos años de antelación. La NCAA exige diferentes requisitos académicos. Así que tuve que apuntarme a clases de inglés para poder aprobar dos exámenes que me pedían, el TOELF y el SAT, que son equivalentes al First y a la selectividad americana. Una vez aprobados, AGM se encargó de enviar mis videos a diferentes coaches y conseguí varias ofertas de distintas universidades. Al final, acabé eligiendo una NCAA2 como Salem porque el entrenador me dio mucha confianza.

ZdB – Baleares siempre ha sido lugar de gran tradición de jugadores que emigran en su época de formación. ¿No hubo interés de las canteras de ACB para incorporarte a sus estructuras?

NR – Sí, me salió la oportunidad de ir a hacer pruebas al Estudiantes al final de mi año Cadete, pero mis ojos ya estaban en continuar mi formación académica en Estados Unidos y jugar en la NCAA. Era probable que si me hubiese decantado por estas opciones en la Península, hubiera sido complicado continuar estudiando.

ZdB – ¿Cómo fue tu primer año en USA?

NR – Mi primer año estuvo lleno de altibajos, contento por estar viviendo el sueño americano, pero decepcionado porque el entrenador no me daba la confianza que me prometió. Mi adaptación fue dura los primeros meses, sobre todo por el inglés; no conseguí controlarlo hasta el quinto mes, y hasta entonces ni entendía lo que me decía el entrenador ni podía decir una frase de más de 10 palabras. Los compañeros bien, todos muy bromistas y algo locos. Vivíamos todos en la misma planta de la residencia universitaria.

ZdB – A nivel deportivo tus dos primeros años fueron sin muchos minutos, algo normal en el baloncesto universitario americano. ¿Cómo lo llevaste mentalmente lo de “no jugar”?

NR – Sí, como ya dije antes, tuve muchos altibajos. Pasé de jugar muchos minutos en La Salle toda mi vida, a estar en el banquillo casi todo el partido. Aunque como habéis dicho, esto es más normal allí.

ZdB – Llega el año Júnior, y empiezas a notar ese cambio con más responsabilidad. ¿Notas el cambio en el rol al anotar 11 puntos de media?

NR – Sí, llegué muy en forma mi tercer año y durante la pretemporada mi entrenador ya me dijo que tendría más responsabilidad. Empecé la temporada con buenos partidos, entonces ya me gané la titularidad y eso me dio mucha confianza.

ZdB – La temporada Sénior suele ser un año importante, más tras tu año Júnior, empezaste muy fuerte, con exhibiciones desde el triple; sin embargo, a partir de los partidos de enero (unido a problemas físicos) bajó un poco tu prestación. ¿Cómo ha sido esa temporada?

NR – Esta temporada también ha sido algo dura individualmente. Como tú has dicho, venía de un año junior bastante bueno y el coach me nombró capitán y depositó mucha responsabilidad en mí. Empecé la temporada bien, promediando unos 11 puntos y casi 6 rebotes. Hasta el 31 de Diciembre, que jugábamos el último partido de 2017, y que manera de acabar el año que lesionándome. Me disloqué el hombro y lo que parecía que serían dos semanitas, pasó a un mes entero. Las temporadas en la NCAA son bastantes cortas pero intensas, así que un mes fue “mucho” tiempo. Pero bueno, aun así saco lo positivo porque tuve tiempo de curarme bien y no pasó a ser nada grave.

ZdB – Cuatro años en Salem, una ciudad de West Virginia. ¿Con qué te quedas de esta etapa (fuera lo deportivo)?

NR – Pues muchas experiencias en estos cuatro años. Me gusta mucho viajar, así que me he pegado buenos viajes, Nueva York, Miami,  Los Ángeles, San Francisco, Las Vegas… Todos ellos han sido en verano cuando nos dan un par de meses de descanso. West Virginia es un estado muy bonito, se caracteriza por los paisajes nevados y las montañas de los Apalaches; de ciudad no hay mucho, sobre todo en mi pueblo, así que siempre me ha ido bien viajar a las grandes ciudades y conocer sitios nuevos.

Una de las miles de experiencias fue cuando Álex Abrines (ex compañero en La Salle) me dio tickets para el partido de los OKC contra Cleveland. Cleveland me queda a unas 3 horas, así que tuve la suerte de ir, y ver el partido casi a pie de pista, donde jugaron LeBron James, Wade, Westbrook, Carmelo Anthony, Paul George, Isaiah Thomas… Fue una experiencia bastante chula.

ZdB – ¿Cuál es la carrera que has estudiado allí? ¿Crees que sería posible haberlo hecho en España sin renunciar al baloncesto?

NR – Me he graduado de una doble titulación de Business especializado en Contabilidad y en Administración deportiva. Los estudios son muy diferentes a como lo son en España, y sobre todo si eres deportista. La universidad y el equipo están bajo la misma  institución, y el deporte aporta mucho dinero a la universidad, por lo que se aseguran de que se pueda compaginar bien. Allí es más llevadero y te dan algo más de margen para poder compaginar todas las clases, trabajos y exámenes con tu deporte. También hay que decir que durante un día normal tampoco tenemos mucho tiempo de sobra. Tenemos dos sesiones de entreno (una más suave que la otra), más sesión de pesas y clases además de hacer los trabajos; y eso los profesores lo saben.

Desde mi punto de vista yo no sé si hubiese sido capaz de graduarme en cuatro años jugando a un bien nivel en España. Probablemente el motivo pueda ser porque la universidad y el club no quieren saber nada el uno del otro, cada uno se preocupa de sus intereses. Estaría bien ver en un futuro un sistema donde las universidades y los clubs faciliten al estudiante/jugador español seguir formándose académicamente a la vez seguir persiguiendo su sueño en su deporte y no hacerles elegir entre su pasión y su “deber”.

ZdB – ¿Recomendarías a chicos que están en edad Júnior buscar dar el salto a la NCAA?

NR – Sin ninguna duda. No simplemente por el hecho de irse a un país como USA a jugar a baloncesto; sino que además te sacas una carrera, acabas dominando el inglés, y vives experiencias inolvidables; y todo eso compitiendo a un buen nivel.

ZdB – Sabemos que has firmado con un agente. ¿Cuál es tu objetivo? ¿Llegar a nivel profesional? ¿Te gustaría España, probar por Europa?

NR – Sí, mi objetivo es jugar profesional aquí en España, al menos durante un par de años. Ahora que ya no tengo que pensar en estudios, puedo centrarme al 100% en baloncesto. Si luego en un futuro me salen ofertas fuera, me las plantearía. Pero por ahora me quedo por aquí.

ZdB – ¿Actualmente estás ya en España o sigues por América? ¿Realizas algún tipo de entrenamiento individual, algún planning previsto?

NR – Llegué a Mallorca hace un par de días ya. Y sí, estoy haciendo el planning que me dieron en mi universidad el verano pasado. Además, mi agente Carlos Foz me ha conseguido entrenos con distintos entrenadores durante este verano, que seguro que me ayudarán a dar el salto al baloncesto profesional.

ZdB – Muchas gracias por tu tiempo, y esperemos que tengas tu oportunidad.

NR – Muchas gracias a vosotros.

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