Desde la salida de Swing a principios de enero mucho se ha hablado sobre la necesidad de que el Unión Financiera Baloncesto Oviedo se reforzara. A priori parecía lógico que llegara un exterior, pero con Miso asumiendo galones, tampoco parecía imprescindible. Además el equipo mantenía una línea de juego y resultados muy sólida, lo que permitía analizar bien la situación antes de actuar, teniendo en cuenta que el final del plazo de inscripción estaba aún lejano. Sin embargo, ahora el tiempo se acaba, pues sólo se podrán inscribir jugadores hasta el próximo lunes, y con Marín y Cabanas mejorando su rendimiento tras sus largas lesiones, las dudas sobre la posición a reforzar son difíciles de despejar.

En esta situación, el Unión Financiera hace una apuesta por un jugador que llega a prueba: se trata de Drew Windler, un interior de 206 cm y 98 kilos, que tras finalizar su etapa universitaria con Belmont Bruins en 2014, no encontró acomodo en el el profesionalismo. A Belmont llegó procedente de Samford, donde había disputado sus tres primeras temporadas en la NCAA, perdiéndose la 12/13 por las normas aplicables a los cambios de Universidad.

Sin jugar desde entonces, pero trabajando comoentrenador personal, con seguridad llegará en forma, pero su rendimiento es una incógnita total. De largos brazos, con buena movilidad y capaz de tirar de tres con eficacia, es un jugador liviano cuyo rendimiento en defensa ante rivales poderosos plantea dudas, al igual que su capacidad para ayudar en el rebote. En su último año en la NCAA promedió 10 pt y 4 rb con un 46% de acierto desde la línea de 3, mientras que dos años antes en su última temporada en Samford promedió 14 pt y 4 rb con un 42% en T3.

Ahora tiene la oportunidad de convencer a los técnicos del Unión Financiera y ganarse un sitio de cara a un final de temporada en el que los de Marco afrontarán un duro calendario en el que defender su posición de privilegio, pues sólo aventajan en dos victorias al primero de los equipos que no ocupan posición de playoff.