A lo largo de la presente temporada de la LEB Oro hay varios jugadores que con pleno merecimiento han centrado la atención mediática por su excelente rendimiento. Los nombres son conocidos por todos. Podemos empezar por Jordan Swing, líder de un Unión Financiera Baloncesto Oviedo que en la primera vuelta rindió por encima de las expectativas y que ya ha sido reclutado por un equipo de superior categoría, el CAI Zaragoza. Junto a él, Beqa Burjanadze, fundamental en la positiva evolución de Leyma Básquet Coruña, Forcada, que con asiduidad es el mejor base de la jornada, intentando guiar a su CB Prat Joventut hacia la complicada salvación, y dos pívots inconmensurables: Arteaga y Guillén. El primero es el eje de un Planasa Navarra que juega para él, mientras que Guillén continúa en Palma Air Europa haciendo lo que ha hecho siempre, ser el mejor jugador de la categoría, aprovechando su amplio rango de acción y sus múltiples recursos.
Incluso tras esas “estrellas mediáticas”, otros jugadores como Marc García, Lamont Barnes, Brandon Garrett, Emir Sulejmanovic y Nico Arévalo han sido protagonistas en algún momento de la liga gracias a sus buenas actuaciones.
Sin embargo, hay un jugador que a juicio de ZonaOCB ha hecho méritos de sobra para estar entre los jugadores que merecen una atención especial. Como es fácil intuir por el título de este artículo nos referimos a Sergio Olmos, a quien durante el proceso de elaboración de este artículo dedicó otro Pablo Romero en la web de la LEB Oro: “Sergio Olmos, la madurez llegó en la costa oeste”. Sus números lo dicen todo: es el cuarto jugador con mejor valoración por partido (18,25), el séptimo máximo anotador (14,1) y quinto máximo reboteador (7,65).

Con estos números, ¿por qué no se han dirigido los focos hacia este pívot de 213 cm, que cumple su séptima temporada en LEB Oro? ¿Quizás compartir protagonismo con Beqa en haga que los focos no se detengan en él?
Sergio Olmos: Hay muy buenos jugadores en la LEB Oro, sobre todo en posiciones interiores. Está caro meterse en un quinteto ideal con jugadores como Beqa, Richi Guillén y Óliver Arteaga. No siento que mi trabajo no esté siendo reconocido por mi equipo y su entorno. Estoy muy contento en Coruña, realizando la mejor temporada de mi carrera y feliz por ver como a un currante como Beqa le salen bien las cosas.
En Coruña se ha encontrado con Tito Díaz, un entrenador con fama de sacar el máximo rendimiento a los pívots altos de los que ha dispuesto. ¿Está justificada, qué tiene Tito que le haga merecer esta fama?
SO: Está más que justificada. Gran parte del juego que propone Tito pasa por las manos de los pívots. Insiste mucho en hacer llegar el balón dentro, tanto en estático como llegando para generar a partir de ahí. Tito da mucha libertad al jugador, no solo a los interiores, confiando mucho en la iniciativa y el talento individual. Pero no es solo Tito, detrás está el resto del cuerpo técnico, entrenamientos individuales y una buena preparación física que me están ayudando mucho.
Y en concreto, ¿en que ha mejorado Tito a Sergio Olmos?
SO: Aspectos específicos que he mejorado este año son el rebote defensivo, el salir a contraataque y mi juego en el poste bajo. Pero creo que la mejoría en esas facetas se debe en gran medida a la confianza. No hice nada especial en verano, casi todo lo que hago este año en la pista lo sabía hacer el año pasado. La libertad que da Tito a sus jugadores hace más fácil que uno desarrolle su juego. El simple hecho de que un club confíe en ti para ser uno de las piezas importantes del equipo conlleva una responsabilidad. Una responsabilidad que ha hecho sacar lo mejor de mí.
Si le preguntamos a Sergio por Tito, es inevitable hacer el camino inverso, y hablar con el entrenador gallego sobre su nuevo center de referencia.
Tito Díaz: Sergio Olmos ha asumido muy bien el cambio de rol, pasar de ser un segundo cinco detrás del titular, normalmente americano, en Burgos a ser la referencia interior en un equipo de nivel medio en la liga. Es bueno en el 1×1 en el poste bajo, es rápido y puede jugar transiciones con buen ritmo, es móvil en defensa, rebotea, intimida con sus 2,12 y su gran envergadura de brazos, y es un buen compañero y jugador de equipo.
En las defensas zonales y en los ajustes defensivos es un jugador inteligente, de los que piensan en el campo. Siempre atento a la táctica defensiva, preguntando y entendiendo perfectamente lo que se le pide. Un jugador clave, pues, para nuestro equipo, tanto en defensa como en rebotes y ataque.
Además, su labor en el vestuario es muy positiva, pone su experiencia al servicio de los jóvenes, es un jugador respetado dentro del vestuario y siempre dispuesto a ayudar, en el banquillo está siempre animando y muy implicado con el equipo, siempre lo más importante para él.

Volvemos con Sergio. Ya hemos hablado de lo que has mejorado, pero ¿qué necesitas seguir mejorando para continuar con tu progresión?
SO: Sigo pensando que a pesar de no ser muy joven, todavía hay ciertos aspectos que puedo mejorar. Tiendo a hacer faltas con facilidad y eso en un equipo en el que se espera que juegues muchos minutos limita las opciones al entrenador. Parece que voy aprendiendo de los errores y he ido mejorando en ese aspecto. También debo mejorar mi porcentaje de tiros libres.
Respecto a que ahora tienes un rol protagonista, mientras que en estos tres años en Burgos eras un secundario en un equipo de campanillas. ¿Nunca te planteaste dar un paso atrás para ser “cabeza de ratón”?
SO: Yo estaba muy a gusto en Burgos, sintiéndome parte importante de esos éxitos colectivos. Pero ya tenía ganas de ver si era capaz de llevar la responsabilidad en un equipo. Y sin duda, creo que fue muy acertado venir a Coruña.
Y en esos años en Burgos, ¿Cómo se vive el tan comentado tema de los ascensos frustrados, tú que fuiste de los pocos que pasó por esa experiencia los tres años? ¿Hace perder la ilusión en algún momento?
SO: Sí que se pierde un poco de ilusión. Trabajas muy duro toda la temporada, y aunque te vas a casa con la satisfacción de haber sido campeón, temas extradeportivos te dejan sin el premio final. Después de tres ascensos frustrados ya sé que subir a la ACB es casi imposible hoy en día, pero eso no merma la ambición y el deseo por ganar que tenemos los que estamos a este nivel.
Volvemos al presente para hablar de la temporada de Leyma Básquet Coruña, que no ha sido un paseo precisamente, pues tuvo un complicado inicio de temporada, en el que apenas ganó uno de los primeros ocho partidos de liga. ¿Cómo vives tú ese inicio, viniendo como venías de un equipo tan fuerte como Autocid Burgos?
SO: Fue muy duro. Venía de un club en el que perder dos partidos seguidos era una catástrofe, pero todos en el equipo éramos conscientes de que teníamos un inicio de calendario muy complicado. Lo que nos ayudó a mantenernos unidos y no agachar la cabeza fue que estábamos compitiendo contra cualquiera. Hacíamos el juego que nosotros queríamos, un juego alegre y vistoso que nos funcionaba durante gran parte del partido. Pero siempre teníamos unos minutos en los últimos periodos que se nos nublaban las ideas, en parte por falta de experiencia quizás.
Aquí tenemos dos aspectos especialmente interesantes a nuestro juicio en la evolución del Leyma Básquet Coruña: por una parte, el equipo durante los dos primeros meses de competición sistemáticamente iba de más a menos en los partidos, diluyéndose en el último cuarto en muchas ocasiones y dejando escapar partidos que parecían controlados. Ahora en cambio es un equipo temible en ese último parcial, ya que en estas doce jornadas de remontada, sólo en una ocasión ha estado por detrás de su rival en ese periodo. Por otra, la inexperiencia de una plantilla muy joven y con varios jugadores que no conocían la competición y que han ido cogiendo el pulso de la competición a medida que avanzaban las jornadas.
SO: Hemos aprendido a seguir fieles a nuestro juego incluso cuando el partido aprieta. Yo siempre había sido de los jóvenes en el equipo, este año soy el segundo más veterano. Los tres años de Burgos me han hecho madurar mucho como jugador y he aprendido de gente con muchos galones en esta liga. Este año intento actuar como uno de los líderes del equipo e intento hacer ver a los más nuevos en la categoría el nivel de intensidad y concentración que es necesario para ganar.

No se puede obviar el difícil calendario inicial ni las lesiones, como la de Jesús Castro, pero vamos a centrarnos en un factor que en pretemporada nos pareció que podría lastrar el inicio: apostar por un backcourt formado por dos rookies y sus tradicionales problemas de adaptación. Curiosamente Sergio Olmos fue uno de los españoles que emigró a la NCAA cuando casi nadie más lo hacía, así que nadie mejor que él de la habitual difícil adaptación de los rookies a partir de su propia experiencia.
SO: Cuando acabé mi etapa junior quería seguir estudiando y me surgió la posibilidad de ir a jugar en la NCAA. Con un inglés básico me lancé a la aventura americana y viví una experiencia que me ha hecho la persona y el jugador que soy hoy. La competición universitaria es especial, pabellones de 20.000 personas llenos, instalaciones de lujo, viajes por todo el país…
El baloncesto es muy diferente al de aquí, claro. Para empezar, en la universidad se juega con posesiones de 35 segundos, lo que cambia por completo el ritmo y el tipo de juego. Quizás la mayor dificultad para adaptarse la sufran los bases, que se ven obligados a subir el balón mucho más rápido y se encargan mucho más de organizar a sus otros cuatro compañeros en cancha. Yo sinceramente no recuerdo tener un periodo de adaptación, mi primer año de vuelta a España fue bastante bueno y me encontré muy cómodo en la liga.
Es otra historia para los americanos, que se encuentran con un idioma y unas costumbres diferentes, que muchas veces son mayores obstáculos que el baloncesto. Mis dos compañeros americanos están muy integrados y rindiendo a un muy buen nivel. Se nota que van aprendiendo cada día cómo es el baloncesto europeo.
Ahora las cosas van mucho mejor, con el equipo en una dinámica positiva que le lleva a haber ganado nueve de los últimos doce partidos disputados. ¿Cómo ha evolucionado el grupo durante estos seis meses? ¿Qué ha cambiado?
SO: A decir verdad, creo que no ha cambiado mucho. Cuando perdíamos las sensaciones eran buenas, sentíamos que estábamos haciendo el juego que nosotros queríamos, pero debíamos corregir esos minutos al final en los que desconectábamos por completo. A base de derrotas aprendimos la lección. La vuelta de Jesús Castro también creo que nos ha dado ese salto. Ahora somos un equipo fuerte mentalmente, hemos sacado partidos muy difíciles a base de sufrimiento y trabajo en equipo.
Ahora Leyma Básquet Coruña tiene que pensar en seguir creciendo y luchar por entrar en playoff con equipos como Cafés Candelas Breogán, en quien nos paramos a hablar con Sergio porque se ha reforzado recientemente con dos ex compañeros suyos, Pep Ortega y Jeff Xavier, refuerzos muy importantes para un equipo llamado a estar más arriba.
SO: Creo que se adaptan perfectamente a lo que necesita un equipo como Breogán. Ambos son muy buenos amigos con los que viví muchos éxitos en Burgos. Conozco muy bien su nivel de compromiso y sé que son de los que hacen funcionar a un equipo.
Ambos vuelven ahora de experiencias fuera, Xavier en concreto ha estado en Alemania, donde también se ha marchado otro referente de la pasada LEB Oro como Álvaro Muñoz. Visto tu rendimiento como punta de lanza, ¿estarías dispuesto a dar el salto a una gran liga europea como ellos? Quizás veas más cercano recibir una llamada desde ACB.
SO: De hecho llevo varios años queriendo probar suerte fuera de España pero no me ha surgido nada lo suficientemente interesante. Es algo que tengo pendiente y que me gustaría hacer en un futuro cercano.
Para ZonaOCB ha sido un placer poder hablar con Sergio y hacerlo como reconocimiento a su excelente temporada, merecedora de un seguimiento especial.