El Unión Financiera Baloncesto Oviedo encadena su tercera victoria a domicilio y se demuestra a si mismo que conoce el camino que ha de recorrer para que la fortaleza en Pumarín tenga continuidad en los partidos a domicilio. La capacidad de sufrimiento de los de Marco, que supieron vencer en una nefasta noche desde el perímetro, aferrándose a la superioridad en una faceta donde a priori son inferiores como es el rebote, ha de quedar grabada en la memoria de un equipo que para aspirar a cotas más altas necesita ser tan consistente a domicilio como lo esta siendo en 2016.

Tras el parón por la Copa Princesa, volvía la competición a la LEB Oro y lo hacía con el segundo partido consecutivo a domicilio para los de Marco. Era el estreno en la pista de Cáceres Patrimonio de la Humanidad, al que ya le había ganado en la primera vuelta en Pumarín pero que venía de ganar sus últimos cinco partidos como local y en plena remontada tras el bache sufrido mediada la primera vuelta.

Durante la primera mitad varias notas caracterizaron el partido. La primera de ellas la igualdad, salvo un empujón en el inicio del segundo por parte de Cáceres que remontó la desventaja que le llevaba el OCB al final del primero (16-18) y les llevó a una ventaja de 5 puntos. Tras un tiempo muerto de Marco, con el OCB recuperando balones y corriendo para anotar fácil volvió el equilibrió al marcador. Destacó también en esta primera mitad el buen hacer de Cabanas, cada vez más sólido en el rebote, logrando además realizar un buen primer tiempo ante jugadores tan dotados para esta función como Slezas, Jakstas o Serrano. En el lado negativo, la nefasta noche desde el perímetro, con un 0 de 13 que lastró las posibilidades de irse con ventaja al descanso, al que se llegó con 36-35 para Cáceres, en un partido con más intensidad que juego y con un Miso que sigue asumiendo un rol protagonista.

El equilibrio (33-32) se rompió en la segunda mitad, con un tercer cuarto primoroso en ataque del Unión Financiera, capaz de anotar 31 puntos en 10 minutos, tantos como había anotado en los 20 anteriores. Hay que destacar en este parcial a un Víctor Pérez que había estado muy desacertado en la primera mitad, pero que resurgió desde el triple para poner ventajas por encima de los 10 puntos para los visitantes, que acabarían bajando hasta los 9 al final del parcial, tras no darse por válida una canasta de Agustín Prieto sobre la bocina (54-63).

En el último parcial Cáceres hizo lo que tantas veces ha llevado a cabo esta temporada, apretó los dientes y subido al acierto exterior de Mockford y cortocircuitando el ataque de un Unión Financiera que tampoco parecía estar en su momento de mayor frescura, consiguió llevar el partido hasta la prórroga. Los de Marco se quedaban por debajo de los 10 puntos anotados en este cuarto, desperdiciando una última posesión que les podría haber evitado jugar esos cinco minutos extra (71-71).

No obstante, alargar el partido no supuso prolongar la agonía del cuarto parcial para el OCB, que gracias a un gran Hearst, que durante todo el partido aportó anotación y agilidad en el poste para conseguir rebotes de ataque y valiosas segundas opciones, fue claramente superior, logrando la victoria final por 86-93.

Slezas, que podría haber jugado su último partido con Cáceres, fue el mejor de los suyos, con 12 puntos y 14 rebotes para 22 de valoración, aunque Mockford estuvo soberbio por momentos, llevando el peso anotador de su equipo cuando más lo necesitaban (21 puntos, 19 de valoración).

En el OCB el mejor fue, como hemos señalado, Zaid Hearst, MVP del partido y que recordó al jugador fresco y descarado de sus primeros partidos con el Unión Financiera. Acabó con 20 puntos y 8 rebotes para 26 de valoración. Destacado también Cabanas en los primeros minutos por su capacidad reboteadora, el mejor interior fue Trist mostrando su evolución en las continuaciones, creando peligro bajo el aro para acabar cerca de las dobles figuras (14 puntos y 9 rebotes, 17 de valoración). Víctor estuvo desacertado la mayoría de minutos en los que estuvo en pista, pero fue quien propulsó al equipo en el tercer cuarto (13 puntos y 4 rebotes). Miso, que parece que acabó lesionado, se fue diluyendo tras ser el motor inicial del equipo en la primera parte (10 puntos, 5 rebotes, 11 de valoración), mientras que Van Wijk hizo un partido muy sólido aunque sin alardes, para firmar 10 puntos, 7 rebotes y 11 de valoración, con 0 de 4 en triples.

La noche aciaga desde el triple no fue exclusiva de Van Wijk, pues Bassas acabó con un nefasto 0 de 7 y Víctor, algo mejor, con 3 de 10. En conjunto todo el equipo acumuló un pobre 4 de 31. Contrasta este dato con la superioridad mostrada en el rebote, donde se impuso el OCB por 50 a 36.

El Unión Financiera repite una semana más el resultado obtenido en la primera vuelta (victorias ante Prat, Ourense y Cáceres, derrotas ante Peñas Huesca y Cocinas.com) y demuestra una solidez a domicilio tan sorprendente como consistente (las tres últimas victorias han llegado en duelos muy igualados en los minutos finales). El crecimiento a domicilio era la gran asignatura pendiente de un equipo que si mantiene esta solidez lejos de Pumarin, tendrá derecho a soñar a lo grande.

Invita al optimismo ver al equipo de Carles Marco en la 4ª posición provisional (a falta de lo que haga Palma Air Europa, que le podría enviar a la 5ª), ver cómo ha ganado tres de los cuatro partidos disputados sin Swing y que lo ha hecho con varios jugadores asumiendo galones con naturalidad y recuperando su rol en el equipo. La única duda puede venir por la escasa rotación, que supone mantener en pista hasta la extenuación a varias de las piezas fundamentales del equipo.

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