Turno para entrevistar a un entrenador que se ha hecho con un nombre en el baloncesto sueco y al que muchos conoceréis por el trabajo de difusión que realiza a nivel técnico en sus diferentes canales. Hablamos de Gabriel “Gabo” Loaiza, actual entrenador del Jamtland sueco y también responsable de la selección sueca sub16. Nacido en San Fernando en Cádiz en 1995, donde da sus primeros pasos en el banquillo, llega a Barcelona para estudiar un Máster en Tecnificación y Alto nivel en DDEE en el INEFC de Barcelona, comenzando a su vez a entrenar en el JAC Sants en 2017. Desde ahí se va a Suecia como ayudante de Boris Balibrea, en Wetterbygden Stars en 2019, donde acabaría de entrenador jefe, hasta que el Covid aparece. Finalmente recala en el Clavijo de Jenaro Díaz en LEB Plata, donde compagina ser asistente con funciones de director de cantera. Pero permanece solo unos meses y pasa a ser head coach de un equipo EBA (Xerez). Eel proyecto no sale como se pensaba y decide volver a Suecia, al Umea, dond,e tras empezar como asistente, de nuevo con Boris Balibrea, acaba como entrenador jefe la 23-24. Su buen trabajo se traduce en que el Koping sueco se fije en él, y su progresión en los banquillos hace que uno de los equipos más fuertes de Suecia como el Jamtland lo fiche en esta temporada.
Tras este breve repaso a su carrera charlamos con él sobre su trayectoria, la temporada actual, el baloncesto en Suecia y algún detalle más:
Zona de Básquet – Hola Gabo, ¿cómo estás? Empezamos por los inicios, en tierras gaditanas, donde ya desde pequeño el mundo del entrenador te atrajo. ¿Cuándo sucedió ese cambio de chip y esa orientación clara hacia este apasionante colectivo una vez que tu carrera de jugador sabías que no iba a ir adelante?
Gabo Loaiza – Como muchos, llegué al baloncesto desencantado de otros deportes. En mi caso, del fútbol. En fútbol no disfrutaba, y era el momento en el que hubo un boom del baloncesto y de la revista NBA, eso hace que me enganche al baloncesto. Desde entonces, con 7-8 años, empezó este veneno. Siempre he sido una persona que ha querido ser lo mejor posible, con 17 años me di cuenta que mi carrera como jugador llegaba a su fin. Era bajito, no demasiado talentoso, pero con un amor enorme por el juego. El baloncesto me dio tantos momentos de felicidad durante la niñez y adolescencia, que quería transmitir esa pasión a los niños en mi ciudad, San Fernando. Mi club, el CB San Fernando, me dio la oportunidad de entrenar a un grupo benjamín, y desde el primer momento me di cuenta de que me apasionaba intentar ayudas a los jóvenes a mejorar como personas y a amar este deporte. A su vez, Marcelo Bielsa entrenaba al Athletic Club, mi hermano me regaló un libro sobre su vida y me dio el impulso para intentar dedicarme a ser entrenador de baloncesto. De ahí que estudiase Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, en lugar de Medicina como querían mis padres.
ZdB – Por motivos de estudios te vas a Barcelona y gracias a las RRSS llegas a un club mítico de baloncesto allí como el JAC Sants ¿Cómo fue esa experiencia?
GL – Gracias a las RRSS, Albert Casanelles (antiguo DT del JAC Sants) y Jordi Sampietro (QEPD). Este último organizaba jornadas en la academia de Estrella Roja en Belgrado. Tuve la oportunidad de ir y nos entendimos muy bien, entendíamos la vida del mismo modo. Me invitó a uno de sus campus en Barcelona donde, casualmente, Casanelles necesitaba entrenador para uno de los infantiles del JAC Sants. Catalunya siempre fue un lugar al que quería ir, de ahí que decidiera estudiar los posgrados allí. El deporte allí es un sello de identidad cultural enorme. Tener acceso a tantos entrenadores de diferentes modalidades creía que me ayudaría a desarrollarme como entrenador.
El JAC fue un regalo de la vida. Tuve la suerte de coincidir con entrenadores como Tito Sobrin que siempre se abría a ayudar a los más jóvenes y de tener amigos que aún perduran como Rober Santos, David Anglada o David Molins que actualmente están en la estructura de cantera del Barça.
Fue un regalo de la vida porque llegar a Barcelona y poder entrenar en un club con tanta historia como el JAC fue una gran oportunidad. Poder enfrentarme a grandísimos entrenadores y jugadores, aprender de ellos, beber de la cultura catalana… Una experiencia especial. Además, los chicos que tuve la suerte de entrenar fue muy enriquecedor para mí. Eran chicos que se entregaban, daba igual cuándo y cuánto entrenábamos ellos siempre estaban dispuestos. En Barcelona hay un gran problema de pistas, entrenábamos donde fuera…. Claro, yo había dejado a mis amigos y mi familia en Cádiz… tenía a mi hermano con el que vivía en Barcelona, pero mi vida esos dos años era el baloncesto, 23 años, sin demasiadas responsabilidades… Me ayudó mucho a decidir que eso era lo que quería hacer profesionalmente.
ZdB – De repente surge una oportunidad en Suecia, al lado de Boris Balibrea, que siempre ha sido anfitrión de muchos españoles ¿Cómo es ese momento de ser entrenador en el extranjero, de coger la maleta, de sentirte profesional o compartir esa forma de ver el baloncesto de Boris?
GL – Casualidades de la vida, al igual que mi llegada al Jac Sants. No conocía a Boris más allá de las RRSS. Un amigo en común organizó una cena a la que él fue y estaba buscando ayudante. Mi amigo le habló bien de mí… y hasta ahora. 6-7 años de amistad que trasciende lo puramente baloncestístico. Muchas de las oportunidades que he tenido a posteriori se las debo a Boris.
Más allá de su enorme conocimiento de baloncesto, Boris es una gran persona, un líder que no miente. Recuerdo el primer día, sin conocernos de nada, me dio un papel y me dijo esto es lo que necesito de ti. A partir de ahí, lo que quieras.
Eso se ve reflejado en sus equipos… en Suecia y en Polonia posteriormente, cómo sus jugadores van a muerte con la idea que él intenta transmitirles. No conozco a ningún jugador que pueda hablar mal de él o de que les mintiese. Eso es un gran valor como entrenador y persona.
ZdB – La llegada del COVID como a muchos otros, detuvo tu carrera, y “sin ser para bien o para mal” sino diferente, acabas en España de nuevo, y nada menos que de un profesor como es Jenaro Díaz, ¿cómo fue esa corta pero seguramente intensa estancia en Logroño?
GL – Jenaro me ayudó a amar más, si cabe, el baloncesto. Boris Balibrea y Raúl Jodrá (Actualmente entrenador en Tercera FEB en Es Castell) organizaban un campus en el que Jenaro era el director técnico. Desde que lo tuve de profesor en el curso superior siempre pensé este tío no duerme: Piensa, habla, escribe, lee… BALONCESTO.
Cuando se canceló la temporada en Suecia, en LEB Plata se seguía, por lo que me dijo si me apetecía irme con el y estar también en la cantera. Fue una experiencia asombrosa.
El conocimiento y amor de Jenaro por el juego es inexplicable. Es tan inteligente y sabe tanto que a veces cuesta seguir la conversación con él [risas].
Seguimos con mucho contacto porque me gusta preguntarle sobre dudas que me surgen en mis equipos, y más allá de darme soluciones, siempre me hace pensar.
Tengo un cuaderno que llamo “Ideas Locas”, donde voy apuntando algunas de las cosas que comenta para intentar darle una vuelta. Ojalá pronto vuelva a los banquillos.
Es un entrenador muy exigente, pero ve tantas soluciones a diferentes problemas, que al final al jugador acaba convenciéndolo de los diferentes caminos. El baloncesto le necesita.
ZdB – Tras no salir bien otra opción, en la primavera de 2022 te vuelves a Suecia, de nuevo Boris Balibrea es clave porque era el head coach, y tras una gran 22-23 donde llegáis a semis con un equipo muy modesto, asumes la 23-24 el cargo de entrenador jefe ¿Qué supuso en tu formación esa estancia en el Umea de dos años y medio?
GL – Después de Clavijo, con toda la incertidumbre del COVID, problemas personales, etc. decidí volver a casa. Sin embargo, desde el primer momento me di cuenta de que eso no era lo que me haría feliz.
Volví a casa a prepararme las oposiciones a profesor de instituto y compaginarlo entrenando a un EBA… La profesión de profesor es una profesión de vocación y yo no la tenía… no tardé mucho en darme cuenta de que cometí un error y de que mi camino debía ser otro.
Volver como Boris fue una gran oportunidad. Me comentó el proyecto que tenía en Umea. Era su tercera temporada y tendrían un poco más de presupuesto. Hicimos una temporada de ensueño. Acabamos cuartos, llegando a semifinales por primera vez en la historia del club.
Sin embargo, no todo era color de rosa. Estuvimos compitiendo los últimos 2-3 meses con problemas de impagos, lo que nos unió más como equipo. Ahí Boris demostró qué buen entrenador y líder es.
Tras esa histórica temporada, Boris recibió la opción de salir a Polonia. El club me ofreció seguir como primer entrenador en un temporada muy complicada, donde el club tenía que pagar todas sus deudas si quería mantenerse en la 1ª división.
No era el escenario ideal, pero a mí me permitió desarrollarme mucho como entrenador y probar muchas cosas nuevas, ya que no tenía presión de resultados. Éramos muy jóvenes, pero dimos mucha guerra, e incluso estuvimos cerca de meternos en playoffs.
ZdB – En ese momento en que Boris Balibrea se marcha a Polonia y tú coges el cargo de entrenador jefe, llega “el divorcio” de la pareja y creo que es el momento para preguntar (además de darle la enhorabuena a Boris desde la web por su segunda criatura, y desearle que ojalá vuelva pronto al estar a frente de un banquillo) ¿qué supuso su figura en tu formación integral como entrenador, persona y ciudadano del mundo?
GL – Es difícil explicar la influencia de Boris en mí como entrenador y persona. Somos caracteres muy diferentes, pero desde el primer momento nos entendimos de maravilla. Quizá yo sea mucho más complicado de llevar [risas]. Me dio mucha libertad y me hizo sentir importante desde el principio a pesar de que no me conocía de nada.
Creo que cualquier persona que ha compartido experiencias con Boris, sabe que es alguien que no te va a fallar. Deportivamente, pero sobre todo, humanamente.
Él nos abrió la oportunidad del profesionalismo a muchos entrenadores aquí en Suecia. Es un ejemplo por su valentía para tomar el riesgo de salir de España en busca de su sueño. Y no le ha ido mal… Por ejemplo, en su primera temporada en Polonia, su club participó en playoffs por primera vez en su historia. Aunque el baloncesto parece no tener memoria.
Compartimos muchas ideas e intentamos apoyarnos desde la distancia, sé que cuando necesito algo, de lo que sea, él estará para ayudar.
Creo que a los entrenadores nos define qué piensan nuestros jugadores de nosotros… No conozco a nadie que pueda opinar mal de Boris, hayan salido bien, mal o regular, las cosas… siempre lo da todo con honestidad y lealtad.
Pronto volverá a dirigir un equipo y seguro que las adversidades le habrán hecho acercarse más si cabe a sus convicciones.
ZdB – Poco a poco te vas haciendo un nombre en el baloncesto en Suecia, y mayor reconocimiento, sobre todo cuando el Koping, otro equipo modesto de Suecia te firma, y llegas el curso pasado a semis con ellos. Además la Federación de Suecia te nombra entrenador jefe de la sub 16 ¿Podemos decir que la temporada 24-25 como la de la consagración, como haber dado ese paso firme?
GL – Sí, definitivamente. La temporada anterior en Umea, la gente, periodistas… pusieron mucho en valor cómo jugábamos con valentía a pesar de las circunstancias adversas. Que se hablara de mí, me dio la oportunidad de dar un paso en mi carrera de la mano de Köping Stars.
Había gente que pensaba que nos iría bien… pero no tan bien. Fue un éxito de principio a fin: llegamos a semifinales de Copa sueca, cuartos en liga con 19 victorias, semifinales por primera vez en la historia del club… Para muchos jugamos por encima de nuestras expectativas, pero desde el primer día pensábamos que podíamos hacer algo para recordar.
La selección U16 es un enorme reto. Muchos de los jugadores suecos se van a USA durante el verano, por lo que la U16 es de las pocas generaciones que puede tener a los mejores jugadores disponibles… además, me permite mantener el contacto con la formación, algo que siempre me ha apasionado.
ZdB – Sinceramente, vista la plantilla, me parece un rendimiento sobredimensionado, el impacto de un rookie anotador como Chavez, o el poderío por dentro de Dwight Wilson (que no había cuajado en Plata), se juntó a jóvenes de rendimiento inesperado como Botold o Bergstrom, sin olvidarnos de un Codinachs (ahora de vuelta en España en Tercera FEB) ¿Cómo se crea esta química, rendir como equipo, dónde nadie lo espera, sin presión se logra más, o es fruto del trabajo?
GL – No teníamos presión más allá de la que nos pusimos nosotros mismos. Es un club muy pequeño, en un pueblo muy pequeño. Nos pusimos como objetivo intentar que la gente tenga motivos para llenar el pabellón e intentar hacer historia. Venían de una temporada muy dura, y el equipo era completamente nuevo.
Apostamos por gente muy joven pero con gran talento, y todos se pusieron al servicio del equipo.
Por supuesto, Wilson y Tahlik eran diferenciales, pero no hubiésemos conseguido hacer una temporada así sin jugadores como Adri que siempre ponía al equipo primero.
Trabajamos como animales por el objetivo del equipo. Desde pretemporada sabíamos que podíamos hacer algo único… Pasamos por encima en Copa Sueca de Boras ganándolos de +20 puntos… la sensación era de que podíamos y de que nadie se lo esperaba, por lo que la presión externa estaba en los demás
ZdB – Este verano te ficha Jamtland, el club sueco es un equipo que ha destacado en los últimos años con un interesante crecimiento, y que de los últimos cinco años, en cuatro de ellos quedó segundo en liga regular. Aunque su mal curso la 24-25 les hizo fijarse en ti ¿Cómo fue el fichaje, qué objetivos te marcaron, cómo es el proyecto o las directrices?
GL – Bueno, la temporada pasada cambiaron de entrenador a mitad de año. No se cumplieron las expectativas porque Jamtland siempre es uno de los clubes que tiene que luchar por estar arriba y participar en competiciones europeas.
Yo soy un entrenador que admira a entrenadores como Pedro Martínez o Diego Ocampo… intento estudiarlos y aplicar muchas de sus ideas. Ellos venían de un estilo totalmente diferente, por lo que creo que eso fue un poco los que les hizo decantarse por mí.
Habíamos hecho una gran temporada con Köping, pero sabía que hay trenes que no se pueden dejar escapar pensando en mi futuro y en mi familia. Jamtland me da la oportunidad de construir a largo plazo, con el objetivo de jugar Europa y siempre ser uno de los contendientes al oro. Quizá este año no esperábamos ir primeros a falta de 5 jornadas, pero una vez más, al ser un equipo nuevo y muy joven, la gente nos quitó mucha presión… y eso nos ha ayudado a seguir ganando partidos… y por qué no, a soñar.
ZdB – Vamos a empezar por la plantilla, donde cuentas con una base de 9 jugadores donde todos pueden jugar, la parte sueca donde renovaron jugadores sólidos como el base Johansson o el combo físico George, los fichajes de dos exKoping como el ex Ligas FEB Erik Persson (que salía de lesión) o Nils Botold, más la llegada desde NCAA Lorentsson ¿Qué nos cuentas de ellos, de ese poder local?
GL – Creo que nuestra fortaleza este año es la cantidad de jugadores que pueden aportar. No tenemos grandes nombres como Charles Barton, pero tenemos una estructura muy sólida de suecos donde todos aportan.
Erik Persson entiende el baloncesto de la manera que yo lo hago. Se pasó muchos años en España, en Zentro y en Zamora, por lo que sabe cómo es el estilo y metodología española y nos entendemos muy bien. Nils Botold ha sido el jugador que me ha seguido a todos los equipos en los que he estado, una relación casi padre-hijo (aunque nos llevamos solo 6 años), él sabe qué quiero y es quien nos ayuda mucho en el día a día a construir nuestra identidad de juego.
Andre era un poco un tiro al aire. En NCAA no tuvo grandes oportunidades, pero antes de ir en Suecia marcaba la diferencia. Ha tenido grandísimas actuaciones. Quizá su hándicap es que con nosotros está jugando mucho más al 5, y en su futuro si quiere jugar profesionalmente fuera de Suecia probablemente deba mejorar aspectos claves para jugar al 4 en ambos lados de la pista.
Denzel y Adam son los jugadores que siguen de la temporada anterior. Johansson es el alma del club, es de la ciudad y todos le respetan. Es un “capitán general”, que nos hace impulsar nuestro ataque con fluidez, si mejora defensivamente y gana consistencia en el tiro, probablemente pueda cumplir su sueño de jugar fuera de Suecia… aunque aquí está muy cómodo y quiere ser parte del progreso del club. George ha sido una grandísima sorpresa, no es el jugador más habilidoso, el más alto… pero siempre está. Su porcentaje de tiro no es consistente, por lo que muchos equipos colapsan, sin embargo, esta temporada hemos desarrollado una idea donde él juega mucho poste bajo y generamos desde ahí… habitualmente ponen a su mejor atacante en él para que descanse… nosotros lo utilizamos para cansarlos más y más y tener cierto equilibrio sobre cuándo correr y cuándo controlar el tempo.
ZdB – ¿Cómo está siendo la temporada de tu equipo?, ya con muchos partidos jugados, habéis hecho de vuestra pista un fortín en casa, algo que siempre es complejo, y a lo mejor queda dar ese paso en casa.
GL – Ahora mismo hemos dado un paso adelante y lideramos la competición. Recientemente hemos ganado partidos fuera muy igualados ante equipos que estarán arriba: Lulea y Dolphins, por lo que tenemos el enfrentamiento directo ganado contra ellos. Quedan 5 partidos… pero sería bonito acabar primeros, ya que el club nunca lo ha conseguido. Todo está muy abierto porque incluso los equipos fuera de playoffs han ganado partidos a rivales, en teoría superiores. La clave será la consistencia.
ZdB – ¿Cómo es el sistema de entrenamiento en Suecia, tienes a tu disposición la pista, se realiza trabajo específico por los jugadores optativo, es profesional la competición para los jugadores locales?
GL – He tenido suerte y siempre he estado en ambientes profesionales aquí. Me consta que hay clubes que es difícil los entrenamientos dobles, por ejemplo.
En Jämtland tenemos a 10 jugadores totalmente profesionales y 4 jugadores que combinan estudios y baloncesto. Aquí tratan de facilitar el equilibrio entre estudios y deporte, por lo que disponemos de todos para las sesiones de entrenamiento.
Hace unos años la liga puso el límite de 4 jugadores extranjeros, con el objetivo de ayudar al jugador local a ser profesional y tener mayor visibilidad. Algo que creo se ha conseguido, porque ahora los jugadores suecos están mucho más cotizados. Además, habitualmente el aficionado quiere ver a jugadores locales, por lo que se estila mucho que haya sponsors privados para pagar a esos jugadores. Por ejemplo, Charles Barton juega en uno de los equipos de abajo en la liga, Hogsbo, pero consiguieron un patrocinador para poder acometer su fichaje.
ZdB- Como muchos entrenadores, tus inicios fueron como entrenador asistente, ¿quién compone tu cuerpo técnico actual, como tienes repartidas las tareas y grado de importancia?
GL – En la actualidad tenemos dos ayudantes y un fisio-preparador físico a tiempo completo. Dos de ellos suecos y otro español-Andorrano, Xavi Isern, quien también dirige al segundo equipo. Luego, tenemos a diferentes “colaboradores” externos que ante cualquier infortunio están ahí, como médico, extra fisio, extra clínica, etc. Creo que la clave si queremos jugar competición europea el año que viene, será añadir un preparador físico full time, ya que en la actualidad el fisioterapeuta hace ambas funciones.
ZdB – Has ahondado en el tema, y sé que le das mucha importancia a la estadística avanzada, al coaching, a sacar el máximo rendimiento ¿Cómo puede un entrenador profesional, que a la vez es un gestor de grupos, ir añadiendo en el día a día pequeñas píldoras, sin caer en la monotonía de la rutina, de entreno, de partidos, etc?
GL – Utilizo muchas imágenes que representan metáforas, para que el jugador entienda qué queremos conseguir. Es una forma de hacerles reflexionar y pensar.
Por ejemplo, ponemos una montaña, y una persona abajo tranquila y una persona arriba muy cansada… y les pido que la comenten… “Abajo hay oxígeno, no estás cansado… arriba te cansas, menos oxígeno…”, por lo que mostramos la enseñanza a través de imágenes. Lo mismo con el plan de partido, hay muchas graciosas… que hacen que el jugador gane atención antes de pasar a la acción o a los vídeos.
Intento que participen y que interioricen el plan de partido, de mejora… y creo que el uso de metáfora ayuda a crear imágenes mentales que les ayudan a recordar qué queremos conseguir parar, más que muchos vídeos.
ZdB – Pasamos ahora a otra pregunta de diferente índole, al final Suecia ha sido el lugar donde te has desarrollado como entrenador, que ha confiado en ti, donde has podido crecer en tu trabajo…pero por otro lado también es el país que “ha adoptado”, donde has podido hacer amistades, formar una familia, crecer en el plano personal ¿Cómo es realizar ese crecimiento fuera de tu zona de confort, en un país nórdico que es diferente a los países latinos, y tu yo “de hace diez años” se imaginaría en algún momento estar en este plano personal?
GL – Probablemente mi yo de hace 10 años le hubiera dado igual dónde… He tenido la suerte de empezar mi carrera profesional en un país con las garantías y seguridad de Suecia. He formado una familia con sólo 30 años, algo que quizá en España sea a día de hoy muy difícil. A modo de anécdota, mi instituto fue de intercambio a Suecia… ahí pensaba que para qué, con el frío que hace… y mira ahora, mi cuarta temporada consecutiva e incluso representando a la selección nacional.
Cuando llegué lo interpretaba como un paso más en mi carrera. Ahora me he casado, tenemos dos peques… y todo cambia: prioridades, responsabilidades, proyectos… Pero lo hemos hablado en casa, que el baloncesto nos puede dar la oportunidad de conocer otras culturas que también pueden ser interesante a nivel personal para nuestros hijos.
Al frío te adaptas, lo que más cuesta son las largas horas de oscuridad durante noviembre-enero, donde casi no se ve el sol. Se hace un poco complicado ahí, pero pasamos tanto tiempo entre la oficina y el pabellón, que pasa volando. Luego, María, mi mujer que nació en Rusia y creció en Reino Unido, me ayuda a adaptarme al frío, a hacer actividades fuera en familia, etc… Creo que encontramos un buen equilibrio, aunque a veces es complicado con tantos viajes del equipo.
ZdB – La Federación sueca te ha dado la responsabilidad de llevar la sub16, por lo que podrás pulir a las perlas futuras. Suecia es un país que tiene dos jugadores NBA como Pelle Larsson y Bobi Klintman, o jugadores ACB como Birgander, Pantzar, Hankanson o Falk. ¿Qué le falta al baloncesto sueco para dar ese salto?
GL – La federación ha intentado coger ideas de distintas federaciones internacionales y ha construido un programa a largo plazo para tener un programa desde u15 hasta u20, supervisado por la selección nacional. Ahora están muy involucrados en la toma de decisiones y la resolución de problemas y quieren intentar ir por esa vía. Están abiertos a mejorar, porque en la actualidad es el deporte que más crece entre los jóvenes
Creo que la participación en el pasado Eurobasket donde compitieron muy bien, así como la cada vez más grande presencia de jugadores en Europa, NCAA y NBA, va a ayudar a dar un nuevo impulso económico al deporte.
Aquí hay mucha tradición en deportes como el ICE HOCKEY, pero cada vez se ven más llenos los pabellones y hay un objetivo de mejora continua. Ojalá se dé, porque a nivel de infraestructuras y de cualidades de la persona sueca (muy grandes, físicos…) el baloncesto es un deporte ideal.
Aquí hay una cultura de hacer multideporte en edades tempranas, algo que creo positivo y que siempre he defendido. Además, en los institutos hay programas parecidos al siglo 21 donde pueden hacer un deporte específico, por lo que tienen las herramientas.
La clave será la formación de los entrenadores, porque en Suecia en equipos formativos suelen ser los padres de los jugadores quienes llevan los equipos.
ZdB – Con familia, el club, de dónde sacas tiempo para seguir formándote, difundir contenidos en RRSS, dar lugar a debates, etc ¿tu día tiene 25 horas (risas)?
GL – [Risas] Es difícil… Suelo dormir poco. Creo que las RRSS me han dado la oportunidad de acercarme a entrenadores de primer nivel y compartir impresiones con ellos. Si, además, ayudo a alguien a mejorar, debatir… mejor que mejor.
La formación creo que es parte de nuestro trabajo como entrenadores. No podemos estancarnos. El baloncesto, las relaciones humanas, etc. son muy dinámicas y aquellas recetas que se empleaban hace 15 años, pueden ser impensables en la actualidad. Los grandes entrenadores tienen una cosa en común, nunca dejan de aprender y de tener deseo por mejorar.
ZdB – Muchas gracias por esta conversación enriquecedora Gabo, espero que los objetivos y deseos de esta temporada se cumplan.