Veinte años ya de Oviedo Club Baloncesto, que rápido pasa el tiempo, con ese equipo que nos acompaña en nuestras vidas. Un club que ha conseguido hacerse una realidad en la ciudad de Oviedo, ser un representante de Asturias y poner su pica en el mapa español del baloncesto, siendo actualmente el club más longevo de la categoría Primera FEB, y todo ello desde un prisma de continuidad, respeto y proyecto social a la vez que simultaneaba el crecimiento de su cantera y el primer equipo.
Si nos vamos a los inicios, la inevitable desaparición del CB Vetusta hizo que aficionados y simpatizantes se movilizasen y el 30 de mayo de 2004 se firmaba el primer acto constitucional con Luis Riera como primer presidente, y una junta directiva conformada por Cañal, Mazoy, Tresguerres y Fernando Villabella. Una primera campaña con Héctor Galán como director general, y Miguel Moreno como primer entrenador del equipo de EBA, y Domo Residencial como patrocinador. La primera temporada no fue como se pensó a nivel de resultados, Moreno dimitió e incluso contar con jugadores como Matías Novoa o Alejandro Luyk no evitó el descenso a Primera Nacional la 04/05. La llegada a la temporada siguiente de Adrián Macía, Champi, Hugo, sumada a algunas renovaciones con el impulso que supuso la llegada al banquillo de Iván Martín desde Madrid hizo recuperar la categoría ese curso.
La vuelta a EBA la 06/07 fue diferente a la primera experiencia; se sumaron Candás, Héctor Macía, Agustín Prieto o Armando, y con una buena dinámica lograron ser primeros de su grupo aunque cayeron eliminados ante Molina de camino a la Fase Final. Fue la temporada siguiente (07/08), donde con gran parte del bloque y las llegadas de Díez y Machado, en un equipo más curtido, volvían a ser primeros de grupo y se lograba el ascenso a LEB Bronce ante Guadix, Olesa y Navalcarnero en un Pumarín decisivo. En 2008 había algún cambio en la dirección con Jaime Alberti como presidente, y actuales directivos como Tuero o Tuñón uniéndose a Villabella en dicha junta.
La primera temporada en LEB Bronce en 08/09 se lograba la permanencia con un 14º puesto en un equipo donde Mariano Arasa fue el coach y donde seguían Albano, Champi, Candás o los Macía’s Brothers y llegaba el eléctrico Tony Tate unido a otros extranjeros como Kraus, Woodfork o el finés Kaunisto entre otros. La crisis económica se llevó a muchos equipos por delante, y con ellos la LEB Bronce, al OCB le ofrecieron entrar en ese mercadeo para jugar en Plata, pero el club, siempre realista, decidió jugar en EBA sin atajos, y la 09/10, con su bloque nacional consolidado, las llegadas de Rubenín Súarez y Mathis; con Alfredo Riera en el banquillo volvían a lograr el ascenso a LEB Plata.
En la LEB Plata estuvieron tres temporadas; la primera, la 10/11, se llegaba a los playoff, con un bloque donde se mantenían Prieto, Albano, los hermanos Macía, Rubén, retornaba Tate y llegaban jugadores como Alex González o Ian O’Leary. La temporada 11/12 se lograba la permanencia haciendo de Pumarín su fortaleza en un curso con más altibajos y movimientos en la plantilla. De esta forma se llegaba a la 12/13, donde Guillermo Arenas, exjugador del club y entrenador asistente, cogía el cargo de coach principal. Seguían Héctor y Adrían Macía, Gus Prieto, y llegaban jugadores como Víctor Pérez, Diego Sánchez, Fran Cárdenas o un desconocido Will Hanley, que volaría directamente de Plata hacia ACB. Ese fue el curso estrella, el que probablemente marcaría un antes y después en la breve historia del club, porque fue la temporada donde se logró el ascenso a LEB Oro. Entre medias, en 2012, la Junta Directiva tenía cambios, y el actual presidente Fernando Villabella, motor del club desde su fundación, cogía la presidencia que mantiene. A su vez, a los éxitos del primer equipo se unía el crecimiento sostenido del club, en una época difícil donde se miraba por cada euro, y los equipos base seguían creciendo en sus categorías y en número.
La 13/14 fue la primera en LEB Oro, un equipo modesto que mantenía la base Nacional (H. Macía, A. Macía, Diego, Vic Pérez, Prieto, Cárdenas) y que fichaba talento joven no muy conocido pero con mucha hambre como JJ García, Muñoz, Bassas y rookies como Van Wijk, Garrett o la clase pero con lastres físicos de Fitzgerald. Fue época de grandes momentos, Pumarín sacaba gradas retráctiles y sillas a pie de pista, había remontadas imposibles y el equipo, como si nadie quisiese que le despertase de un sueño, llegaba a los playoff, lograba pasar la 1ª ronda y llegaba hasta las semifinales para ascender a una ACB imposible de lograr por sus condiciones leoninas.
El club llegaba a la 14/15 para celebrar sus primeros diez años de vida, y lo que ha pasado de repente, es que en un abrir y cerrar de ojos han transcurrido otros diez años y se ha quedado, tras el ascenso de Coruña y descenso de Melilla, como el equipo de Primera FEB en esta 24/25 que más tiempo lleva en LEB Oro con su duodécima temporada en la segunda división del baloncesto español y ya más conocida por todos.
En ese décimo aniversario el equipo logró la permanencia de la mano de Arenas, pero el equipo pegó un giro la 15/16 buscando crecer y se apostó por un «novato» como primer entrenador como Carles Marco, con el actual entrenador Javier Rodríguez como asistente y un «eterno» Agustín Munárriz. Se vuelve a la zona Playoff, con un buen juego y tras obtener un cuarto puesto en liga regular, un joven Peñas les supera en playoff.
La ya lejana 16/17 es tal vez la temporada más importante del OCB, Marco le da un lavado a la cara, llegan jugadores consolidados como Dani Pérez o Sonseca que son los guías de gente con mucho potencial y que el olfato de Héctor Galán acertaba a reclutar como Salvó, Barro, Dos Anjos, Lofberg o el crecimiento de un Santana que permanecía en el equipo. Una gran primera vuelta les hace ser anfitriones de la Copa Princesa, que logran llevarse, en un éxtasis colectivo en un Pumarín donde no cabía un alfiler. De nuevo cuartos en Liga Regular, ganaron a COB, pero cayeron en semis ante Palencia. En un curso que siempre quedará para el recuerdo, y el anhelado pensamiento de que si no hubiera habido lesiones hasta donde habría llegado ese equipo. El curso siguiente la 17-18 sería la última temporada de Marco, y la primera de Oliver Arteaga, con un equipo que se mantenía un tercio de plantilla, se encontró de nuevo con su bestia negra Palencia en unos playoff que tras ir 2-0 por delante y con todo a favor, y perdían a primeras de cambio por un 2-3 quedándose en cuartos.
La 18/19 Javi Rodríguez tomaba el banquillo, Arteaga y Pérez llevaban su peso, acompañados de los Nuutinen, Geks o Ahonen. El equipo logró una meritoria cuarta plaza acompañado de buen juego, pero unos playoff donde perdieron en primera ronda con un 0-3 con factor cancha dejaba un amargo sabor de boca. La 19/20 en plena expansión, con un patrocinador potente y tal vez en la apuesta más importante del club hasta la fecha, el equipo no cuajó, jugadores como Reyes, Geks y Arteaga intentaban tirar del carro, pero el equipo entró en una espiral de malos resultados, que no acababan de cuajar. De esta forma se vivió el cese de Javi Rodríguez y la llegada de Natxo Lezcano, unida a fichajes de jugadores de calidad como Washburn o Francis Alonso, parecían que podrían cambiar la dinámica. Pero el COVID lo paró todo, vidas incluidas y el equipo seguiría un año más en la categoría.
La 20/21 fue la de partidos a puerta cerrada o con restricciones y sin embargo fue la del showtime en Pumarín, con jugadores como Frey, Speight, Norelia, Kabasele, Brown, eran pura gasolina, muelles y puntos. Dividida la liga en dos grupos, se situaron terceros del grupo A, y luego quintos en la fase de clasificación, aunque los chicos de Lezcano cayeron en primera ronda de playoff ante Coruña a un equipo que se le acabó la gasolina. La 21/22 a pesar de los cambios Lezcano logró mantener los buenos resultados, se reforzaron bien a mediados de curso y el núcleo Kamba, McDonnell y Arteaga siempre ofrecían lucha. El sexto puesto daba sitio en los playoff, donde Palencia no les dio opción en primera ronda en la despedida de Lezcano que tomó rumbo al poderoso Andorra.
La 22/23 fue la de mayor sufrimiento hasta la fecha en la capital asturiana. La entidad bancaria que patrocinaba al equipo dejó de hacerlo tras una fusión, y el primer equipo estuvo en el alero, hasta que la empresa de supermercados asturiana Alimerka apareció y aportó lo necesario junto a otras entidades privadas, para que el equipo pudiera competir. Se apostó por la trayectoria venida a menos de Trifón Poch, y las estrecheces económicas hicieron que se apostara por diferentes jugadores nacionales y extranjeros, pero las apuestas no salieron. Los malos resultados provocaron cambios de jugadores y el cese de Poch, volviendo al banquillo un viejo conocido como Arenas que llenó de ganas y optimismo a pesar de la dificultad de la empresa, y de la mano de Arteaga en su despedida del club, y jugadores como Crouch o Martí lograron la permanencia.
La 23/24 hubo cambio en el banquillo, ante la dureza de una competición que crece en equipos exACB, y unos presupuestos que suben, OCB apostó por la vuelta de Javi Rodríguez en un proyecto de tres años, para intentar crecer, y construir a partir de un bloque nacional con Pérez y Martí, y los toques de magia que puso Horton. La consecución de la permanencia fue un éxito para un equipo con buenos momentos de juego sobre todo al inicio del curso y que compitió contra todos, aunque el sueño de los playoff finalmente quedó lejos.
La 24/25 se ha apostado por una apuesta continuista, se ha buscado hacer un esfuerzo por mantener hasta ocho jugadores del curso pasado (Martí, Duscak, Cosialls, Lobaco, Sanz, Amarante, Tirador, López) y se espera que las apuestas internacionales den el empaque necesario, aunque ya ha habido varios cambios hasta el momento por lesión o rendimiento irregular. La marcha de Héctor Galán en dirección a un equipo top como Obradoiro, ha dejado un vacío enorme tras veinte años en el puesto con muchos aciertos a sus espaldas. Pero el club no se detiene, con Villabella de presidente, con plena confianza en Javier Rodríguez, más de 100 partidos con el OCB, y Ferdy García, un hombre de la casa asumiendo más galones, junto a los bríos que aportan nuevos fichajes, el equipo sigue trabajando.
El objetivo actual es la permanencia, en una competición, Primera FEB ahora, que cada vez crece más en calidad y presupuestos, el equipo de la capital asturiana ve como no logra mayor proyección por ahora, porque son un club realista que no quiere poner en riesgo toda la estructura por objetivos utópicos. Con un Pumarín que se ha quedado pequeño, aunque solo se llena por ocasiones, las noches de gloria en el pequeño polideportivo parece que van a llegar a su fin porque ahora mismo ejerce un yugo en forma de cuello embudo.
Con 20 años cumplidos, la esperanza pasa ahora por el traslado al Palacio de Deportes de Oviedo como objetivo como se lleva anunciando por varias voces autorizadas desde el club. La obra, que ha sufrido retraso de plazos y aumento de gastos, se va finalizando como el Ayuntamiento de Oviedo ha ido informando regularmente en la prensa. Un lugar de juego con capacidad para más de 5000 personas, que podrá suponer un plus para todos los equipos polideportivos de la ciudad, no solo al Oviedo CB.
El cansancio acumulado de años debe transformarse en nuevos bríos de energía para extender las fuentes de patrocinio, toca crecer, considerarse como referencia de toda Asturias, como antes fue el Gijón Baloncesto en sus tiempos. La empresa no es fácil, sino todo lo contrario, aunque hay proyectos que pueden servir de ejemplo de crecimiento como puede ser Coruña. Las políticas de marketing, conseguir que el branding sea más fuerte, la captación de nuevos socios que se unan a «los de siempre», crecer en estructura como club, son simplemente algunos de los numerosos objetivos que deben formar parte de esta nueva ambición, sin descuidar ni olvidar nunca el trabajo sobre la cantera, y que ojalá algún día llene la plantilla con varios jugadores de la casa, algo que en casi cualquier equipo profesional de nuestro baloncesto es utopía, pero porque no soñar escuchar a @ruroal gritando sus nombres tras anotar en un Palacio lleno.
Por otros diez años más de OCB. #YOSOYOCB.
Nota escrita por Diego Soto (Socio nº 106 del Alimerka Oviedo).