Enorme triunfo en la Final Four de la LEB Oro para Zunder Palencia, que demostró ser el mejor equipo, hecho de grandes piezas de LEB Oro, y que se puede subir a pesar de tener en frente al poderoso Hereda San Pablo con una plantilla de grandes nombres ACB, pero que solo han cuajado al final, sin que fuera suficiente para derrotar a un equipo que, como nadie debe olvidar, ya se cargó al MoraBanc Andorra para llevarse la Copa Princesa.
Pedro Rivero es el alquimista y la explosión para todos los ojos que no conocen la Oro de Chumi Ortega en forma de MVP es la mejor señal de cómo ha moldeado un equipo a su gusto, que ha creído en él y ha sido el mejor en esta F4.
En el otro lado, noqueado, Hereda San Pablo Burgos, una constelación de nombres con mucho caché, pero con muchos cambios y que solo tras la llegada de Curro Segura y tras unos meses de adaptación a los roles, empezaron a funcionar con su culmen en su eliminatoria contra Estudiantes. Su semifinal ante GBC podía crear dudas ante un Palencia que vencía de 30 al Real Valladolid, pero jugar en casa con un público mayoritariamente local y su pedigrí de nombres aparentemente igualaba la contienda.
Empezó Burgos anotando, pero enseguida Palencia cogió la delantera, Manu Rodríguez metía triples y Chumi Ortega lideraba, diciendo que su gran noche era esta. El 28-22 palentino del primer cuarto dejaba claro que los de Rivero, una máquina defensiva, no tenían miedo a ir a tanteos altos contra Burgos. El segundo cuarto los anfitriones se intentaban entonar, Mahalbasic lideraba, como había hecho en semis, pero Palencia no les dejaba y cuando se estrechaba el marcador Chumi Ortega volvía a aparecer y así se llegaba al descanso con un 50-42 para los palentinos.
Salían de los vestuarios y McGrew hacía daño, los morados no paraban y con un +13 Segura lo paraba. Una dudosa antideportiva acercaba a 7 puntos a los burgaleses pero Rivero pedía tiempo muerto y convertía en un espejismo la reacción. Hereda tenía desacierto, aunque Thomas emitía destellos y Palencia sumaba poco a poco con Schmidt apareciendo, en un cuarto con más pausas, más faltas, como si Burgos buscase el cuerpo a cuerpo para que algo cambiase. 12 abajo se llegaba al último cuarto, y Rivero se sabía la lección de la defensa presionante de Burgos; algún balón llegaba al ataque, mantenían las rentas y, ante cualquier atisbo de duda, ahí seguía Chumi para robar un balón. San Pablo Burgos sufría, se veía en sus caras, en sus dudas; Palencia anotaba desde el tiro libre con Wintering de seguro. Incluso en un último minuto con varios errores innecesarios, Rivero lo paraba, y esto estaba sentenciado. 95-83 sin que Hereda Burgos ganase un solo parcial, lo que era la señal de que Zunder Palencia es ACB, con Ortega deslumbrante, con 32 puntos y un inmaculado 10 de 11 en tiros de campo, y 8 de 8 desde los tiros libres.
Se cierra así la última Liga FEB del año, Zunder Palencia ha demostrado la importancia de la palabra “equipo” para lograr el objetivo; Pedro Rivero ha mostrado el camino. Hereda San Pablo Burgos habrá que ver cómo evoluciona en el tiempo de este duro golpe, con una enorme afición detrás, el ascenso de Tizona puede significar que las subvenciones disminuyan, y toca ver los movimientos de una segunda temporada inesperada en LEB Oro, donde estará Estudiantes, pero también Real Betis, Fuenlabrada y equipos que quieren más como Gipuzkoa, Coruña, Lucentum, entre otros… sin olvidarnos de un ascendido como Hestia Menorca que huele a proyecto muy serio
SEMIFINALES
Los dos partidos de tensión del sábado no se pueden quedar en el tintero.
Zunder Palencia se llevó un partido que dominó desde el inicio, donde el juego de Wintering y Kasibabu,y una férrea defensa asfixiaba a UEMC Real Valladolid, que gracias a los centímetros de N’Guessan y unos destellos de Torres se acercaba el marcador: cuatro puntos favorables para los palentinos en el descanso.
Pero Zunder Palencia salió encolerizado en el tercer cuarto, como si hubieran tomado una poción mágica defendiendo, como si estuvieran sus 12 jugadores en pista. En esa avalancha Valladolid se quedaba sin confianza, toda la que tenía Palencia para ver el aro como una piscina para poner el 59 – 38 a mediados del tercer cuarto. Palencia no paraba y el triple de Schmidt cerraba el parcial con un 67 – 44. El último cuarto no tuvo historia, Palencia mantenía las rentas y velaba armas antes de la final ante un Real Valladolid que no hizo conato de remontada terminando el partido con un claro 90-60.
Llegaba Guuk Gipuzkoa sin su máxima estrella, Justin Jaworski, y toda la historia creada con su coincidencia con su fecha de boda, ante el rival todopoderoso, pero Lolo Encinas tenía un plan, que empezó surtiendo efecto. 11-0 de parcial en un Coliseo Burgalés que miraba con estupefacción. Una idea muy clara, defensa muy cerrada, desacierto en el triple de Burgos y sin dar asistencias su calidad les hacia seguir vivos. En el segundo cuarto Burgos apretaba atrás y todo parecía que volvía a la realidad con las pinceladas de Mahalbasic y las penetraciones de Corbalán pero GBC seguía vivo, y las terceras faltas de Van Zegeren y Thomas no ayudaban a un San Pablo que al descanso se iba 5 abajo (39 – 34).
El Guuk GBC salió del descanso con el mismo guion y empezó a tope, poniéndose 14 arriba y obligando a Curro Segura a parar el partido. Fue el momento de la afición anfitriona y de los balones a Mahalbasic, que demostró su fama: solo era parado con faltas y finalmente el parcial del tercer cuarto quedó igualado y, por tanto, todo por decidir. En ese último cuarto, Burgos subió líneas defensivas y GBC entró en un atasco generalizado no pudiendo ni circular la bola. Además a Hereda le entraban los tiros y con la inercia positiva un parcial de 4 – 28 ponía a Burgos en la final con un marcador de 64 – 69.